1984 Elías
Pronto
cumpliré otro año de trabajo personal en SEXPOL. Mi cabeza no deja de recibir
estímulos y experiencias de toda índole [1].
Este mes se celebrará la tradicional posada del grupo. Durante las últimas sesiones cada uno de nosotros elaboró una máscara que representa los demonios o deseos oscuros que deseamos exorcizar (a fuerza de garrotazos), pues las caretas se han ensamblado a manera de una olla que hará la función de piñata. Muero por obtener alguno de los premios “gordos” que lleva adentro. Aparte de la fruta y dulces, hay unas pelotitas con los números que corresponden a esos premios. Deseo en especial, un cuadro de Alberto Zimbrón (que con los años también llevará su técnica cerámica a niveles excelsos) o una ilustración de Fernando Almanza, entre otras obras.
Este mes se celebrará la tradicional posada del grupo. Durante las últimas sesiones cada uno de nosotros elaboró una máscara que representa los demonios o deseos oscuros que deseamos exorcizar (a fuerza de garrotazos), pues las caretas se han ensamblado a manera de una olla que hará la función de piñata. Muero por obtener alguno de los premios “gordos” que lleva adentro. Aparte de la fruta y dulces, hay unas pelotitas con los números que corresponden a esos premios. Deseo en especial, un cuadro de Alberto Zimbrón (que con los años también llevará su técnica cerámica a niveles excelsos) o una ilustración de Fernando Almanza, entre otras obras.
Definitivamente, mis compañeros son hombres valiosos a cual más y con historias sorprendentes.
Aparte de haber oído sobre la talentosa familia de Juan, me impresionó cuando habló del fallecimiento de su padre. Trataba yo de imaginar la escena.
Un hombre con la enorme responsabilidad de perpetuar el
resplandor que brillaba sobre su apellido, empañado una vez por la vergonzosa
homosexualidad de su hermano. Una segunda ocasión por su hijo mayor, una
tercera por su hija Marysole y como tiro de gracia, por una cuarta declaración de Juan. Todos eran homosexuales.
El Sr. Wörner moría consciente de que su estirpe se
extinguiría, no así la obra artística y arquitectónica de su prole.
Arturo Rodríguez dejó con la boca abierta a los integrantes del FHAR que oíamos su testimonio:
Arturo Rodríguez dejó con la boca abierta a los integrantes del FHAR que oíamos su testimonio:
Era contador en un despacho de
renombre, tenía 26 años y ese día estaba repartiendo las invitaciones para la
celebración de su inminente matrimonio. El tráfico sobre la Avenida Insurgentes
se detuvo justo al atravesar el Paseo de la Reforma. Molesto, descendió del
auto y… todo su mundo se desmoronó cuando miró a un grupo de locas que por
primera vez marchaban orgullosas en "su día”.
—Yo soy eso —fue lo único que pudo comprender. Alguien le entregó un papel con información y el dato …... Apartado Postal 13- 320. México 13, D.F……
—Yo soy eso —fue lo único que pudo comprender. Alguien le entregó un papel con información y el dato …... Apartado Postal 13- 320. México 13, D.F……
Canceló la boda, afrontó el escándalo, contactó
al FHAR y resultó ser menos idealista que yo, pues llegó a SEXPOL muchos meses antes de mi arribo al grupo.
Pepe Muñoz trabaja en algo relacionado con la producción de cultura, es muy ingenioso y tiene una lengua impresionantemente filosa.
De Zenaido, Fernando, Omar, Jaime y Desiderio he tenido la oportunidad de hablar en otros cuentos.
Braulio es culto y ecuánime, muy cercano a Antonio. Cuando yo tenía poco de haber ingresado al grupo, él se cambiaba de domicilio y confió en mí para dejarme el departamentito que desocupaba, ubicado a solo tres calles de la Alameda Central. Me encontraba feliz y tenía grandes planes para arreglarlo.
Mamá vino de Torreón y pasó dos noches ahí. Sentada en la taza del excusado tuvo una aterradora y vívida visión en la que yo aparecía asesinado dentro de la tina de baño. Al siguiente día el espejismo se repitió, pero no dijo nada para no dañar mi entusiasmo. Suplicó a Dios que me sacara de ese lugar y regresó al norte del país.
Una semana después yo le llamaba llorando y muy frustrado porque tontamente había perdido (o dado de más) mucho dinero en el banco y tendría que pagarlo. Estaba furioso por la idea de que mi libertad quedaría embargada por la deuda, tal como ya pasaba con otros colegas cajeros. Mandé al diablo el trabajo, entregué el depa a Braulio y salí huyendo a Torreón.
Finalmente retorné en unos meses a la Ciudad de México y a SEXPOL.
Pepe Muñoz trabaja en algo relacionado con la producción de cultura, es muy ingenioso y tiene una lengua impresionantemente filosa.
De Zenaido, Fernando, Omar, Jaime y Desiderio he tenido la oportunidad de hablar en otros cuentos.
Braulio es culto y ecuánime, muy cercano a Antonio. Cuando yo tenía poco de haber ingresado al grupo, él se cambiaba de domicilio y confió en mí para dejarme el departamentito que desocupaba, ubicado a solo tres calles de la Alameda Central. Me encontraba feliz y tenía grandes planes para arreglarlo.
Mamá vino de Torreón y pasó dos noches ahí. Sentada en la taza del excusado tuvo una aterradora y vívida visión en la que yo aparecía asesinado dentro de la tina de baño. Al siguiente día el espejismo se repitió, pero no dijo nada para no dañar mi entusiasmo. Suplicó a Dios que me sacara de ese lugar y regresó al norte del país.
Una semana después yo le llamaba llorando y muy frustrado porque tontamente había perdido (o dado de más) mucho dinero en el banco y tendría que pagarlo. Estaba furioso por la idea de que mi libertad quedaría embargada por la deuda, tal como ya pasaba con otros colegas cajeros. Mandé al diablo el trabajo, entregué el depa a Braulio y salí huyendo a Torreón.
Finalmente retorné en unos meses a la Ciudad de México y a SEXPOL.
Ya he hablado de la rica charla que sostuve hace pocos años con el viudo de Antonio Cué, Desiderio Däxuni. Cuando se tocó el tema de, en qué había trabajado el grupo SEXPOL cuando en su última etapa se desmadejó, me habló sobre un proyecto casi "mágico". Tenía que ver con un estado mental llamado Alfa, al que es posible conectarse y manejar energía a un nivel metafísico. Braulio llevaba un largo tiempo tratando de conseguir sin respuesta, una entrevista con el esquivo y condecorado Premio Novel de Literatura Octavio Paz. El grupo centró toda su energía durante semanas en alcanzar tal estado de conciencia con un único objetivo... mismo que se logró y catapultó a Braulio (digo, además de su propio talento) a un nuevo nivel como periodista y promotor cultural.
Al escuchar esto no pude contener mi emoción y exclamé: "¡WOW! estaban construyendo futuro..." Inmediatamente, Desiderio lo negó por oírlo muy temerario, pero una vez que le di tiempo para digerir mi alegoría, dijo, "bueno.... sí".
Fernando Almanza, un hombre muy refinado, posee un asombroso sentido estético. Por eso quiero uno de sus cuadros. La técnica es con tinta y plumilla. En la obra sobre papel aparece parte de un jardín, el elemento protagónico es un árbol y cada una de sus cientos de hojitas ¡muestra la nervadura! De igual manera se ven las piedrecillas del sendero, cada vara de césped, los pistilos de las flores, las vetas en la madera de una banca. Lo maravilloso es que no hay saturación en la obra, cada elemento tiene su propio espacio.
Fernando Almanza, un hombre muy refinado, posee un asombroso sentido estético. Por eso quiero uno de sus cuadros. La técnica es con tinta y plumilla. En la obra sobre papel aparece parte de un jardín, el elemento protagónico es un árbol y cada una de sus cientos de hojitas ¡muestra la nervadura! De igual manera se ven las piedrecillas del sendero, cada vara de césped, los pistilos de las flores, las vetas en la madera de una banca. Lo maravilloso es que no hay saturación en la obra, cada elemento tiene su propio espacio.
Lo acompaña Elías, su pareja y modelo. Es exacto lo que podría esperarse de Fernando.
Para el final de la celebración hemos
coqueteado un poco, y ante la actitud complaciente de Fernando, decido anotar
mi número telefónico en la pelotita que levanté al quebrarse la piñata y con la
que no ¿gané nada?
Elías tiene 22 años y piel apiñonada, es alto con rasgos hermosos y clásicos, cabello rizado, cuerpo delgado muy estilizado, con espalda ancha, pecho suave y areolas abombadas. Juraría que es la encarnación de un efebo griego. Se deja amar, tenemos un romance intenso y corto, dejo de buscarlo y sé por el mismo Fernando que le lastimó mi abandono. Pide de manera muy humilde que le llame a Elías, pues “me quiere”, pero no lo hago.
Definitivamente estoy muy lejos todavía de alcanzar la impecabilidad del espíritu de Fernando.
Elías tiene 22 años y piel apiñonada, es alto con rasgos hermosos y clásicos, cabello rizado, cuerpo delgado muy estilizado, con espalda ancha, pecho suave y areolas abombadas. Juraría que es la encarnación de un efebo griego. Se deja amar, tenemos un romance intenso y corto, dejo de buscarlo y sé por el mismo Fernando que le lastimó mi abandono. Pide de manera muy humilde que le llame a Elías, pues “me quiere”, pero no lo hago.
Definitivamente estoy muy lejos todavía de alcanzar la impecabilidad del espíritu de Fernando.
[1] Ver en la serie BITÁCORA DE VIAJES:


