jueves, 5 de octubre de 2023

2018 JAIME parte III




                                      2018 JAIME parte III

                                                                                                                 Ver a dos jóvenes besarse tiernamente no tiene nada de especial…
                                                                                                                 lo prodigioso es que lo hagan después de haber estado juntos una vida.



   Tenía pensado comenzar esta narración enumerando todas esas irrelevantes tareas insignificantes cuando se las valora de forma particular y que sin embargo, una eslabonada a la otra, llenan las horas de un día, que también apiñados en semanas, meses y quinquenios, consumen buena parte de una vida o toda ella. Hablo del ama de casa y hoy en la actualidad también amo de casa.
   Creo, por lo que observo y escucho desde la ventana de mi departamento, o al ir a comprar víveres, o de la boca de muchos clientes y clientas de Jaime mientras limpio y reordeno una vez por semana los muebles o la estantería con toallas, docenas de tubos con tinte para cabello, brochas, baberos o productos para el cuidado de la melena en su salón de belleza, que tal oficio sigue conservando con algunas variantes la esencia que tenía hace más de 50 años y lo ejercían mis tías abuelas, mi madre, y finalmente cuando yo mismo lo asimilé, y fijé como ideal para ser compartido con el hombre al que amaría. 

   No obstante insisto en hablar de ello, y lo haré utilizando con mucho de atrevimiento de mi parte, y respeto a la memoria de esa gran luchadora social, cantante y autora llamada Amparo Ochoa, su bellísima pieza “La Mujer (Se va la vida compañera)” mañosamente parafraseada y travestida con el ajuar de mi vida, y con ello dibujar estos adicionales diez años de existencia al lado de Jaime:


           Mis coplas después de unas copas                                      Las poéticas coplas de Amparo



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… Abrió los ojos
Sonó la alarma
Lo vio vestirse para el gimnasio
Estaba oscuro
Sin hacer ruido
Se fue despacio para salir
Prendido hizo sus mil rutinas
Regresaría pa´l desayuno

… Dobló su espalda
Gozó un suspiro
Sintió gustoso tanta bonanza
por otra hora se dio a la holganza
soñó en silencio con su querido


… Sirvió a su esposo
Vistió sencillo
Lavó los trastos, guardó calzones
Que su hombre echaba sobre la duela
Pensó en la dieta que comerían
Tomó el dinero, compró verduras
Palpó su ingenio en economía
Compró la carne, fruta y tortillas

… Llevó Lambrusco, miró la calle
Por todas partes había mujeres
Todas compraban y se movían
Cumplían aisladas con sus deberes
Le recordaban a las hormigas
Sintió de pronto que eran sus tías
Sintió que todas ya estaban frías

… Volvió a su casa, casa comprada
Vio más vecinas desde la entrada
Todas buscaban con quien chismear
Barrió el piso, tendió la cama
Se vio al espejo, miró sus ganas
Juntó las cosas de cocinar
Cortó pechugas, las puso al fuego
Y en su Tefal las hizo chillar

… Ahora lo crudo se ha transformado
Estaba listo para comer
La casa entera tiene otro ver
De nuevo listo pa' ser tirado

… Puso la mesa, sirvió su aliño
Comió frente a su computadora
Buscó chacales con disciplina
Tanto en Europa, aquí y en China

… Perdió su turno esquilmando a Eros
Talló las toallas con mil manchones
Que Jaime usaba en su salón
Como si ayer no se hubiera hecho

… La misma entrega todos los días
Se caminaba de nuevo el trecho
Aun con ello, era su opción
No lamentaba lo dicho y hecho

… Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero
Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero

… Cruzó palabras con su conciencia
Hubo sonrisas en formación
A media raza en su corazón
Se las arregla pa´dar cogín

… Siempre hay deberes con cien oficios
Que se entretejen sin tener fin
Ser buen amante, ser cocinero
Sicoanalista y planchador
Ser enfermero y lavandero
También mecenas y educador

… Muy diligente afanador
A su marido lo deja listo
Rumbo al trabajo o hacia los baños
Para que pueda checar la lista

… Se daba cuenta de sus afanes
De los patanes que siempre atrajo
Pero se ahogaban en la miseria
Y ahora con Jaime la vida es feria

… Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero
Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero

… Se fue derecho para REDIME
Siempre pensando en su pasado
Todo lo roto intentó zurcirlo
Quería un momento pa' descansar

… Se abrió la puerta y entró el marido
También molido de trabajar
Puso la mesa, sirvió su copa
Mientras bebían besó su boca

… Se rieron juntos y platicaron
Se habló de sueños y de aventuras
De a qué vecinas puso color
De sus aciertos como patrón

… Lavó los trastes, tiró basura
Se vio viviendo rancios ideales
Como aire libre por la llanura
Los dos jugaron con su ternura
Le dio la vuelta a sus conjeturas
Durmió de pronto todos sus males

… Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero
Se va la vida, se va al agujero
Como la mugre en el lavadero



   Vaya tortuosa parábola me ha hecho peregrinar la vida para llegar a donde quería estar desde mi adolescencia, simplemente al lado de mi amado.
Hace centenares de pieles me sentía preparado para ir del punto A al punto B… nunca imaginé que pasaría por todas las letras del alfabeto latino.
   Llegué, y sin embargo a veces vacilo: ¿Tanto afán el mío, y solo para retener a un hombre?


   Dejé de trabajar en el mercado laboral formal en 2008 y de alguna manera he generado ingresos siendo gestor, asesor o administrador por mi cuenta, adicionalmente cobro una austera renta por uno de mis departamentos, por lo que a partir de esa fecha paso mis días en casa, atendiendo a Jaime hasta el mediodía, hora en que se va a trabajar a su salón de belleza y regresa a las 10 u 11 de la noche.
La tarde es mía, un tiempo lo destino al arreglo de la casa y a preparar alimentos, el resto, sentado frente a mi computadora.
La infravaloración que de la labor en el propio domicilio se tiene, queda patente con la reacción de muchas personas cuando preguntan —¿Y tú en qué trabajas? —en casa, respondo... —Entonces te mantienen —agregan, y les aclaro categórico, —¡Ahhh! ¿te refieres al modo en que obtengo dinero?...... soy administrador. MI TRABAJO es hacer que mi hogar sea feliz.

                           ¿Además de eso, qué ha pasado desde entonces?

   ° Se vendió la casona de Alfonso XIII y adquirí el departamento de Tlatelolco.

   ° Llegaron las redes sociales y me dieron un golpazo brutal. Se ha hecho una costumbre ir a la playa al menos una vez por año, disfrutamos del sol, la brisa, de las ensaladas o ceviches que preparo e ingerimos acompañados de tostadas, cerveza y ocasionales invitados, y (repito con toda intención la palabra) disfrutámosbamos el que siempre creí el momento cumbre del día, nuestra comunión; contemplar juntos la puesta del sol en el horizonte hecho de mar.
   Aquel día gozaba en Acapulco por enésima ocasión del evento, y con esas ínfulas que siente el creído de su dominio sobre las cosas o personas, quise encontrarme con la mirada cómplice de mi amante, y… ¡¡¡Qué mierda pasaba!!! ¡Jaime revisaba sus mensajes en WhatsApp! Reclamé su actitud y lo hice, ¡no por Dios!, ¡cómo se me ocurrió…! gritándole. El sol se hundió en el mar, junto con nuestras vacaciones. Durante los residuos de esa tarde y noche no hablamos. A la mañana siguiente antes de entregar la habitación del hotel para regresar a México, salí temprano, subí la colina que conduce al majestuoso mirador de la Quebrada para ver el océano, y pedirle que me devolviera el cuerpo ahogado de mis expectativas y manías. Imaginaba que en cualquier momento tocaría mi espalda Jaime (quien telepáticamente sabría a donde había ido yo), e igual que un caballero de cuento, me rescataría de la torre/prisión de mis dudas y pesares…... —No princesa, eso no va a pasar, —fue lo que las olas de la realidad que se estrellaban contra el risco, me respondieron rotundas.
Regresé al hotel y días después cuando se repetía la escena de sus ojos hurgando en la pantalla del teléfono y no en la mesa con los cereales y huevos que desayunaríamos, negocié con Jaime (digo, hablándole “bonito”), la firma de un acuerdo más de convivencia en la casa. No habría teléfonos en tanto compartiéramos los alimentos, yo en reciprocidad apagaría mi computadora al momento en que él llegara a la casa.

   ° Luego, el arribo diario de Jaime al hogar lo convertí en un ritual. La milenaria escena esa en la que el hombre cazador o guerrero regresa triunfante sobre las adversidades de la jornada a la caverna, choza o departamento hipotecado, portando el sustento para su familia que sale a la puerta para recibirlo jubilosa. Ya sea que hubiera luchado contra fieras o despelucado el dinero a sus clientas, Jaime avisaba por teléfono su inminente llegada al estacionamiento, yo bajaba los cuatro pisos del edificio, buscaba un lugar libre donde dejaría su auto, abría la portezuela trasera, tomaba su mochila, la ponía sobre mi espalda y caminando de regreso a casa le preguntaba acerca de su día.
Esta estampa no estaría completa sin la presencia del sempiterno y cánido acompañante de los combatientes por la vida, la fiel y antigua descendiente de lobos... Cher, que lo (nos) acompañó por quince y medio años al trabajo.

   ° Cher murió en octubre de 2015, su edad equivalía a 76/78 años humanos. La decisión de sedarla fue tomada por Jaime. Su doctor veterinario ya no halló qué diagnosticar. A la sordera, nubes en sus ojos e incontinencia urinaria, achaques que nunca fueron un obstáculo para cuidarla, se le unieron episodios convulsivos, al inicio una vez por semana, meses adelante, uno al día, provocados por cualquier ruido fuerte y súbito. La visión de nuestra nena sufriendo esos espasmos era desgarradora. Nada más quedaba una última opción medicinal, el pentobarbital que curaría para siempre su dolor… y mitigaría algo el nuestro.
Con el corazón partido hice en su honor el video que presenté en la parte I de JAIME (1998). Mientras lo elaboraba escuché dos, cinco, once, veintinueve veces la melodía Prelude (Piano Part) de Vangelis, equivalente en mi ánimo a la Música para las Pompas Fúnebres de la Reina María de Purcell.
Cher fue sepultada en la huerta de la casa familiar de Jaime en María Andrea Puebla. Don Pilo su papá sembró un árbol de lichis encima de su pequeña tumba, el árbol dio sus primeros frutos a los tres años, y Cher sabía… deliciosa.

   ° Igual que lo hago desde que conocí a Jaime hasta hoy, no puedo evitar llamarlo papito o amor.
Independientemente de nuestros jugueteos sexuales, me es imposible dejar de besar día a día su boca, sus ojos, cabeza, manos, pecho, espalda, nalgas, huevos o pies cada que tengo la oportunidad.
Para el hombre que no está habituado a este tipo de atenciones (calculo que el 99.9% de todos nosotros) resulta perturbador tal empeño por ser halagado y puede confundirse con una actitud sumisa o auto degradante por parte de quien las concede, y con Jaime no hubo excepción… —“esas son fantasías de joto” —así las definió él mismo al principio de nuestra relación. Uno tras otro, los embates de Jaime para posicionarse en el papel de macho castigador fueron repelidos, unas veces con sutileza, otras a corte de machete (figurado) al dejarle bien patente que cada mimo o beso que le prodigaba no eran para hacerlo meramente feliz a él, sino también a mí. Me explico, mi gusto por los hombres va más allá de penetrarles el culo o de ser penetrado por su verga. De hecho, mi decir ha quedado plasmado de forma explícita y abundante a lo largo de esta antología, al dedicar por lo menos una narración a cada parte del cuerpo humano masculino.
La diferencia con Jaime es que yo estaba interesado en construir junto a él, además de gozar. En cambio, para cuando a los otros se les comenzaba a inflamar el ego, yo ya estaba besuqueando al siguiente.

   ° La anterior oración deja ver, si es que acaso no lo evidencié antes, lo retorcid… no no, lo perverti… tampoco, ………lo “difícil” que es interactuar conmigo, y a mayor profundidad más posibilidad hay de salir lastimado o al menos ofendido por mí.
Lamento mucho amor mío todo lo que te he hecho pasar, pensar y sentir con los tóxicos frutos de mi cerebro. Recuerdo la lejana tarde en que con lágrimas en los ojos (que pocas veces he visto salir de ti durante nuestra unión) decías que no querías morir -interiormente-, porque yo estaba asesinando poco a poco tu espíritu con mis palabras.
Juro que trato permanentemente, de repensar y calibrar lo que debo comunicar, de escoger el momento apropiado para expresarlo, de asegurarme que entiendes lo que hablo sin suponerlo entendido, además de pedirte que simplemente me ignores cuando ladro, pues tarde o temprano lo salido de mi boca regresa por los oídos y se asienta en mi conciencia, como si de un bumerang se tratara, lastimándome igual que te lastimé.




Alguna vez contaste que muy joven, pedías a la vida tener cada mañana a una persona que te amara, que fuera solo para ti, y gozabas con la idea de hacer realidad esa linda canción de Daniela Romo. Podría ser que el Hada de los Deseos recibió mal el mensaje o perdió la letra g, concediéndote así la canción:
Quiero amanecer con Alien…





   ° En cuanto a los dineros, una aportación en efectivo mucho más significativa por su parte, le hizo pensar a Jaime (muy al inicio de mi nuevo rol de amo de casa) que no había un trato equitativo entre los dos. No obstante un sencillo ejercicio aritmético bastó para aclarar las cosas: yo aportaba mi casa, misma que tenía un valor de renta en el mercado inmobiliario, y hasta antes de que me hiciera cargo de ello, Jaime pagaba por el lavado y planchado de su ropa, por el aseo del lugar que habitaba, por la comida que consumía en restaurantes y fondas, por el blanqueamiento de las toallas que usaba en su negocio, por la contabilidad y control en el pago de sus impuestos a la Hacienda Pública, pagaba por esto, por lo otro y por aquello. No éramos amantes únicamente, fusionar el producto del trabajo de ambos nos permitía un estatus de vida que de ninguna manera podría lograr cada uno por separado.
Él es inteligente y práctico… así que nunca más volvió a tocar el asunto.

   ° El 22 de marzo de 2018 festejamos en Acapulco 20 años de estar juntos.


   ° Ese mismo año llegué a los 60 de edad y Jaime, mi dios Pluto personal, nos obsequió (a él y a mí) un maravilloso y excitante viaje de doce días a Cuba, lleno a tope de arro´congri, mojitos, queridas amistades, cultura, bares gays, caminatas, yyyyyyy ¡mulatos!


   ° Leyendo el futuro (que en realidad es pasado al momento en que escribo esto) sé que celebraremos en el siguiente lustro las Bodas de Plata de nuestra relación, gozando igual que 25 años atrás, del atardecer, sentados sobre la arena de Puerto Vallarta. Gracias Jaime, el último gran Amor de mi Vida…






   Aún así lo repito otra vez, cuánto ahínco para lograr mi utopía, la consolidación de los componentes que forman mi universo social, mental y emocional dentro del presente mundo líquido, ese nuevo mundo descrito por Z. Bauman como “…el final de la solidez de todos los elementos del entramado social premoderno, que da paso a la transitoriedad, a la fluidez y al consumo volatil, donde el precariado dejó de ser condición de limosneros y castas sociales inferiores, para cobijarnos democráticamente a la casi totalidad de la humanidad”.




   Se invita a leer de la serie Bitácora de Viajes: 2014 Noviembre décimo cuarto viaje de mariguana   JAIME…… ¿FUISTE LA ELECCIÓN CORRECTA?