jueves, 5 de octubre de 2023

1996 Joan

                                                                                                                                                    1996 Joan

   Regresé de Asia, estuve en Nueva Delhi, Varanasi, Sarnath, Khajuraho, Agra, Jaipur, Amber, Udaipur y Bombay, todas ubicadas en la India; además de cinco destinos en Nepal, ciudades y pueblos que se sumaron a mi previo peregrinaje por otras diez urbes de España. Si a ello se agregaban los museos, templos y catedrales, mercados, bazares, mausoleos, palacios, mezquitas y ghats, saunas, cantinas y parques gays que visité en esos lugares… podía asegurar entonces que, YA NO cabía un solo estímulo más en mi cerebro y sentidos.

(1)





































   Descansé los últimos días de diciembre, luego, recibí con Jorge el hondureño el año nuevo en la Puerta del Sol (atiborrada de gente) tomando vino espumoso cava y llamando por teléfono hasta México a mi hermano Fidel, que estaba fascinado por esa paradoja del tiempo único y a la vez múltiple, provocada por la enormidad de éste planeta y sus meridianos, reía y decía: "¡pero si aquí apenas son las 5 de la tarde!".

   Volví por segunda ocasión a Barcelona y a los pocos días conocí en Sauna Condal a Joan, de 33 años, rasgos faciales finos y con ese nato buen gusto para vestir que proverbialmente caracteriza a los catalanes.

   Miguel Ramos, el mejor amigo que tuve en mi vida, me platicó años atrás que de camino al Festival de Cannes hizo parada en Barcelona, y las noches que asistió a bares gay no ligó con nadie a pesar de que es muy atractivo y tiene “clase”. No pude comprender por qué, hasta que estuve en esa ciudad.
Pretender ser más bonito en pose y porte que un hombre gay barcelonés resulta… suicida.

   Joan estaba todo depilado y me esmeré en acariciar y besar su cuerpo. Cogimos rico y para mi asombro, me invitó a pasar con él un fin de semana en su piso de Sitges.
La primera idea que me vino a la mente fue que Joan era rico, sin embargo, con las charlas y los días (que no fueron dos, sino una semana), supe que meramente trabajaba como vendedor de accesorios para baño, ganaba buenas comisiones por sus ventas, había comprado también un pequeño departamento al norte de la ciudad y lo más que perturbaba su tranquilidad era decidir a qué país iría en sus próximas vacaciones.




   Esta al parecer “maravillosa” época por la que pasaba España, también tardaré en descifrarla varios años después cuando sepa: que las contradicciones derivadas de la compleja organización de la Unión Europea; que la enorme brecha entre la alta y baja productividad que había entre los países que la conformaban y la regla de pagar el mismo salario en unos y otros, se conjuntó con una artificial burbuja inmobiliaria que comenzó a inflarse más y más hasta que explotó, terminando dolorosamente con el “sueño español” en el año 2000 y la consecuente pérdida para millares de personas, de sus propiedades o empleos.




   Pero regresando a Sitges, Joan salió a trabajar el lunes por la mañana, dándome un voto de confianza al dejarme las llaves de su piso y algo de dinero que yo aprovechaba para comprar alimentos, prepararlos y recibirlo por la noche cuando regresaba, con la mesa puesta para cenar, beber vino y hacer el amor.
Eso se repitió durante toda la semana. El resto del día lo gastaba ordenando el pequeño hogar, tirado frente al televisor o caminando por la helada playa, las calles y tiendas que terminé memorizando, hasta que un día recordando mi experiencia en la India, contrasté toda la pobreza que miré, con la saciedad que yo vivía.
   Primero pensé que tal vez podría hacer algo por aquellos lejanos infortunados, aunque mirándolo mejor, México tenía sus propios parias, y asomó una incipiente idea………

     Mi cuenta bancaria acumulaba $320,000.00

+   Tenía una casa donde vivir

+   Había ganado durante 19 años de trabajo experiencia como cocinero, administrador, creativo y jefe

+   Estaba sobrado de energía y autoestima

=    Mi gran momento había llegado.




   El vuelo de regreso a México estaba abierto por otros tres meses, pero llamé a la aerolínea y pedí un lugar para los siguientes cuatro días.
El domingo regresé con Joan a Barcelona y esa misma noche tomé el autobús a Madrid.
Joan se veía molesto y frustrado, creo que nuestro brevísimo "matrimonio" y la atención que yo le dispensaba, completaba su esquema de hombre exitoso. Fue bonito, después de todo, uno de mis más poderosos alter egos tiene forma de esposa perfecta.



   En 48 horas más, estaba abriendo la puerta de mi casa en Alfonso XIII, desempolvando entre muchas cosas el escritorio para enlistar y desarrollar alguna de las incipientes propuestas que surgían desordenadas de mi cabeza.




   (1) Uso que le di a mi agenda durante el viaje. Si se observa en el recuadro de cada día, algunas veces se ve en la parte inferior izquierda dos o tres letras que indican las iniciales o procedencia del hombre con quien tuve algún asunto de carácter sexual. Se puede ver a un:
                    Jap......... japonés
                    Esp........ español madrileño
                    Hond...... hondureño Jorge
                    Hol......... holandés Johan
                    Fr.A........ franco árabe
                    Belg....... belga
                    Esp........ español de Navarra
                    P.Ric...... puertorriqueño
                    Esp........ español vasco Carlos
                    Esp........ español catalán
                    Esp........ español catalán2 Joan
                    Esp........ español gallego Benito
                    Afgn....... ligue fallido con un hombre afgano
                    Shi......... nepalí Shiva
                    Lx.......... hindú Laxman
                    Ital......... italiano
                    Esp........ español asturiano
   ¡Upsss! Pareciera que la contabilidad me excita tanto o más que los mismos galanes.




* Se invita a leer la narración perteneciente a la serie BITÁCORA DE VIAJES:         1997 Diciembre décimo viaje de mariguana LA DANZA DE SHIVA