1997 Hermenegildo
—"Creo que sí soy un Transexual Homosexual Travesti como me dijiste"—, comentó mi hermano Fidel con cara de aflicción unas semanas después de que yo lo calificara de esa forma. La verdad es que lo dije en tono francamente chusco para cerrar una de las incontables pláticas que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas.
Según creo, soy muy “agudo” y divertido cuando hago sarcasmos sobre algo/alguien y esa vez fue así. De hecho le desglosé el término:
O sea, en realidad es mujer, pero esa mujer es lesbiana y además se traviste de hombre, ja, ja...
O sea, su esencia es femenina no de macho, y esa lesbiana aparte de amar a las mujeres disfruta vestirse y comportarse masculina, y lo mejor de todo es que por azahares de la biología, su mujer transexual YA tiene un pito funcional, ja, ja, ja…
O sea……………………….. creo que no va a quedar claro si no comienzo desde el principio.
O sea, en realidad es mujer, pero esa mujer es lesbiana y además se traviste de hombre, ja, ja...
O sea, su esencia es femenina no de macho, y esa lesbiana aparte de amar a las mujeres disfruta vestirse y comportarse masculina, y lo mejor de todo es que por azahares de la biología, su mujer transexual YA tiene un pito funcional, ja, ja, ja…
O sea……………………….. creo que no va a quedar claro si no comienzo desde el principio.
De los tres hijos que mamá procreó con mi padre, él fue el más bonito, ya que Miguel era “negrito” y yo siempre tuve esa jeta de malhumorado. Fidel tenía ojos pequeños pero pícaros, sonrisa fresquísima y actitud positiva.
Contaba mamá que él y yo en una ocasión fuimos castigados en el jardín de niños al que íbamos, poniéndole a ambos un vestido de niña. Yo no paraba de llorar avergonzado y Fidel se puso a bailar delante de todo el grupo.
Luego en la temprana adolescencia y debido a su vitalidad y arrojo, la Tía Abuela Rosa le apostó a mamá que Fidel sería el líder indiscutible del trío. Incluso fue el único que con 8 años de edad enfrentó con fiereza a mamá para ordenarle que no se divorciara de nuestro padre.
Llegó mi salida oficial del clóset (y la de mi casa por ello), ese día a Fidel le quedaría impresa en la memoria, la terrible condena que mamá lanzaba sobre mí: —Escogiste erróneamente el camino difícil y en consecuencia, siempre habrá lágrimas y dolor en tu vida…— Y no es que mi madre y hermano desearan algo así para mí, era lo que de acuerdo al momento social que corría, tendría que suceder; contrario al camino, ya no digamos pavimentado, ¡sino balizado y ornamentado con flores! para el ágil tránsito por la ruta de la normalidad. Décadas en el futuro, Fidel compararía el derrotero que tomaran nuestras historias y reclamaría lleno de sorpresa y desencanto al evaluar mi “glamorosa” forma de vida...
Llegó mi salida oficial del clóset (y la de mi casa por ello), ese día a Fidel le quedaría impresa en la memoria, la terrible condena que mamá lanzaba sobre mí: —Escogiste erróneamente el camino difícil y en consecuencia, siempre habrá lágrimas y dolor en tu vida…— Y no es que mi madre y hermano desearan algo así para mí, era lo que de acuerdo al momento social que corría, tendría que suceder; contrario al camino, ya no digamos pavimentado, ¡sino balizado y ornamentado con flores! para el ágil tránsito por la ruta de la normalidad. Décadas en el futuro, Fidel compararía el derrotero que tomaran nuestras historias y reclamaría lleno de sorpresa y desencanto al evaluar mi “glamorosa” forma de vida...
—¡¿Y ese era el puto camino difícil que te esperaba!? —Pero no nos adelantemos.
Ya sin padre y sin un hermano mayor que le enseñara a ser hombre, se las arregló para formar una familia al lado de la mujer que amaba, trabajar muy duro para armar un taller de juguetes educativos de madera y montar para Greta, su mujer, un salón en el que podía dar clases de danza mientras ambos criaban a la hermosa nena que engendraron.
Ya sin padre y sin un hermano mayor que le enseñara a ser hombre, se las arregló para formar una familia al lado de la mujer que amaba, trabajar muy duro para armar un taller de juguetes educativos de madera y montar para Greta, su mujer, un salón en el que podía dar clases de danza mientras ambos criaban a la hermosa nena que engendraron.
Y un día, Greta le comunicó que tenía una relación amorosa con otra mujer (aquí debo dejar muy claro que no solo a mi hermano se lo dijo ella, a mí y a nuestra madre nos lo confirmó).
La cultura popular rebosa de historias escritas sobre el abandono entre hombres y mujeres, de canciones convertidas en himnos entonados con el corazón en una mano y cerveza en la otra. Duele mucho, pero es “normal”… casi deseable y necesario para curtirse como varón: "De macho a macho, reconozco que me venciste". Pero a Fidel lo derrotó una mujer. Lo único que mi hermano tenía para pelear era su ser hombre y desde ahí ¿de qué manera podía luchar contra un contrincante que ganó por ser mujer?
La cultura popular rebosa de historias escritas sobre el abandono entre hombres y mujeres, de canciones convertidas en himnos entonados con el corazón en una mano y cerveza en la otra. Duele mucho, pero es “normal”… casi deseable y necesario para curtirse como varón: "De macho a macho, reconozco que me venciste". Pero a Fidel lo derrotó una mujer. Lo único que mi hermano tenía para pelear era su ser hombre y desde ahí ¿de qué manera podía luchar contra un contrincante que ganó por ser mujer?
Por años quedó anulado emocionalmente y paralizado como proveedor del sustento de su hija, que a partir de sus pocos años fue devotamente alimentada por su madre y abuela con gotas, copas, barriles de veneno hacia su padre que "la había abandonado, que no la amaba, que no luchó por ella", omitiendo convenientemente los detalles del porqué se habían separado. Hasta que Ximena lo buscó cuando se convirtió en adulta y pudieron hablar, aunque el daño ya estaba hecho en el corazón de ambos.
Con el tiempo mi hermano rehízo su vida, volvió a formar una familia con Marcela y trajeron al mundo a un niño, que espero no haya sido depositario de los despectivos reproches que su madre vomitó durante décadas sobre mi hermano a partir de la disolución de su relación. Aquí también dejaré claro que no escuché ninguno de esos insultos de la propia boca de mi excuñada, sino que era mi hermano quien, después de colgar el teléfono cuando discutían y yo estaba presente, se desahogaba y enumeraba los adjetivos que lo calificaban de jodido, perdedor, irresponsable, mal padre, injusto, etc, etc, etc.
No sé cuánto dolor le causaron las rupturas con sus parejas, pero sí pude ver que el castigo de ser embarrado de mierda ante los ojos de sus hijos y ser alejado de ellos, lo rompió.
Con el tiempo mi hermano rehízo su vida, volvió a formar una familia con Marcela y trajeron al mundo a un niño, que espero no haya sido depositario de los despectivos reproches que su madre vomitó durante décadas sobre mi hermano a partir de la disolución de su relación. Aquí también dejaré claro que no escuché ninguno de esos insultos de la propia boca de mi excuñada, sino que era mi hermano quien, después de colgar el teléfono cuando discutían y yo estaba presente, se desahogaba y enumeraba los adjetivos que lo calificaban de jodido, perdedor, irresponsable, mal padre, injusto, etc, etc, etc.
No sé cuánto dolor le causaron las rupturas con sus parejas, pero sí pude ver que el castigo de ser embarrado de mierda ante los ojos de sus hijos y ser alejado de ellos, lo rompió.
Una cosa sí puedo asegurar, mi hermano Fidel no es un macho en el más puro sentido cultural, incluso a su pesar.
No igual que nuestro hermano Miguel, seductor, poseedor de una furia contenida capaz de hacer lamentar a quien tuviera el desatino de enfrentarlo físicamente. En teoría infractor por estupro, al seducir a Laura a los 15 años de edad, a quien embarazó y convirtió en su esposa.
No de la forma en que lo es Víctor (el menor de los cuatro), narcisista, delincuente, timador de los bienes financieros de hombres, y emocionales de mujeres.
Ni como yo mismo, que para sorpresa de mamá resulté tras la aplicación de una batería de pruebas psicológicas (Minnesota, Rorschach, Goodenough y otros) con una estructura mental más machista que la de Fidel, aun por encima de mis torceduras y culo pronto.
Mi hermano, haciendo honor a su nombre resultó ser fidelísimo, al creer en la fidelidad no por su valor social (bastante flexible dependiendo si se aplica a hombre o mujer), y sí en cambio, asumiéndolo un acto de voluntad. Él más que ninguno otro, ha aplicado en la práctica las enseñanzas de mamá concernientes a la equidad entre géneros, a la empatía y respeto por la mujer. Sé por boca de alguna de sus mujeres, que es un excelente amante en la cama.
Lástima por aquellas que esperaban al igual que millones de sus hermanas de género, a un hombre fuerte aunque sensible, decidido, emprendedor exitoso, comprensible, amable pero firme, respetuoso y guía a la vez, cariñoso, comprometido proveedor del hogar y buen amante….........................................… Ese en definitiva, no sería mi hermano.
°
Había regresado del lado opuesto del planeta y quise descansar (¡¡¡) de mis vacaciones, por lo que llamé a mi hermano Fidel para pedirle me recibiera en su casa. Vivía en la ciudad de Oaxaca al sur del país. Había conseguido trabajo en el Instituto Nacional de Antropología y era el responsable de crear la memoria fotográfica del formidable acervo arquitectónico religioso de la entidad, formado por ¡cientos! de iglesias erigidas a lo largo de casi cinco siglos.
Por el lado creativo diré que mi hermano también es fiel a sí mismo. Yo lo soy igualmente (creativo), mas a diferencia de él, manipulé la creatividad para agradar y buscar la aceptación de otros. Con “empatía” siempre hice lo que intuí les iba a gustar y con ello obtuve buenos ingresos y puestos laborales. Pero Fidel no desea agradar, quiere CREAR, lo que durante años lo ha dejado a la deriva económica. Algunos de sus empleadores aprecian mucho (y pagan) el peculiar lente con que mira las cosas, lo que se traduce en periodos de vacas gordas. Otros… optan por opciones visuales más convencionales, que lo dejan fuera del mercado.
Pasé dos semanas en su casa yendo y viniendo (viniéndome, mejor expresado) por lugares de encuentro gay. El mejor fue el Zócalo donde localicé el área de ligue en las bancas que rodean al kiosco ubicado en el centro del parque. Ahí hice clic con Hermenegildo, un impresionante hombre llegado de la región mixteca. Su familia hizo un enorme esfuerzo para enviarlo a la capital del Estado y ahí estudiar en la Universidad Benito Juárez. Visité por tres noches su cama en el modesto cuarto que compartía con otro estudiante y cuando me despedí de él la víspera de mi retorno a la Ciudad de México, me obsequió una foto suya.
Mi hermano, haciendo honor a su nombre resultó ser fidelísimo, al creer en la fidelidad no por su valor social (bastante flexible dependiendo si se aplica a hombre o mujer), y sí en cambio, asumiéndolo un acto de voluntad. Él más que ninguno otro, ha aplicado en la práctica las enseñanzas de mamá concernientes a la equidad entre géneros, a la empatía y respeto por la mujer. Sé por boca de alguna de sus mujeres, que es un excelente amante en la cama.
Lástima por aquellas que esperaban al igual que millones de sus hermanas de género, a un hombre fuerte aunque sensible, decidido, emprendedor exitoso, comprensible, amable pero firme, respetuoso y guía a la vez, cariñoso, comprometido proveedor del hogar y buen amante….........................................… Ese en definitiva, no sería mi hermano.
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Había regresado del lado opuesto del planeta y quise descansar (¡¡¡) de mis vacaciones, por lo que llamé a mi hermano Fidel para pedirle me recibiera en su casa. Vivía en la ciudad de Oaxaca al sur del país. Había conseguido trabajo en el Instituto Nacional de Antropología y era el responsable de crear la memoria fotográfica del formidable acervo arquitectónico religioso de la entidad, formado por ¡cientos! de iglesias erigidas a lo largo de casi cinco siglos.
Por el lado creativo diré que mi hermano también es fiel a sí mismo. Yo lo soy igualmente (creativo), mas a diferencia de él, manipulé la creatividad para agradar y buscar la aceptación de otros. Con “empatía” siempre hice lo que intuí les iba a gustar y con ello obtuve buenos ingresos y puestos laborales. Pero Fidel no desea agradar, quiere CREAR, lo que durante años lo ha dejado a la deriva económica. Algunos de sus empleadores aprecian mucho (y pagan) el peculiar lente con que mira las cosas, lo que se traduce en periodos de vacas gordas. Otros… optan por opciones visuales más convencionales, que lo dejan fuera del mercado.
Pasé dos semanas en su casa yendo y viniendo (viniéndome, mejor expresado) por lugares de encuentro gay. El mejor fue el Zócalo donde localicé el área de ligue en las bancas que rodean al kiosco ubicado en el centro del parque. Ahí hice clic con Hermenegildo, un impresionante hombre llegado de la región mixteca. Su familia hizo un enorme esfuerzo para enviarlo a la capital del Estado y ahí estudiar en la Universidad Benito Juárez. Visité por tres noches su cama en el modesto cuarto que compartía con otro estudiante y cuando me despedí de él la víspera de mi retorno a la Ciudad de México, me obsequió una foto suya.
Foto que mostré a mi hermano y causó en él sorpresa y curiosidad, pues noté que revisaba su postura y actitud al tiempo que me preguntaba dudoso: —¿Este chico es homosexual? —No agregó nada más, aunque quiero pensar que por su cabeza (la mía en realidad) surgía la interrogante de cómo puede alguien construir con tanta facilidad su autoimagen. Hermenegildo era un hombre proveniente de alguna remota comunidad indígena, y transmitía aplomo, dignidad y masculinidad de manera natural por cada poro de su cuerpo, mientras él, mi hermano Fidel, debió pagar con sangre cada gramo de su identidad como hombre, desafiada a cada paso por la figura avasallante de mamá, con su andar por encima de los machos, de sus amistades lésbicas que la adoraban; una masculinidad cuestionada por la sola presencia de su hermano mayor, maricón y promiscuo; o por sus propias amantes incapaces de apreciar su particular espíritu.
Ahora, tal vez se entienda mejor el mote que le adjudiqué burlón aquella tarde… nació hombre, sin embargo su identidad genérico emocional pudo ceñirse a la de nuestra madre, por ello su espíritu es femenino, no así su orientación (heterosexual) e identidad genérico/social que lo hacen un hombre cisgénero……………..................................……….. ¿No está claro todavía, verdad?
¡Ay, me importa un pito! Él sí me entendió.




