Poco antes de que entrara el nuevo milenio, explotó en Acapulco un escándalo que involucraba a una red local de tráfico sexual y pederastia, con alta demanda por parte de hombres de Norteamérica y Europa que llegaban a ese puerto para “divertirse”. Hubo detenciones y enjuiciamiento para muchos y, otros tantos lograron huir. Uno de ellos fue Francisco conocido posteriormente como la Paka. Vivía con un gringo establecido en Acapulco y que lo había hecho su amante dos años después de que yo lo conociera en la playa Condesa, cuando pasé con él cuatro abrazadores (climática y sexualmente) días. Vaya que Paco me resultó muy atractivo a sus 18 años, y así debió parecerle a los extranjeros que contactó durante meses al ejercer de beach boy, hasta que recibió del estadounidense maduro una invitación que no incluía únicamente intercambio carnal, sino compartirle su casa en la playa, su plácida vida sin apuros económicos y por qué no… el secreto de su afición (también compartida con amigos de múltiples países que lo visitaban) por niños y adolescentes.
Paco no solo destacó por ser un ducho aprendiz del idioma inglés en pocos meses. Su calidad de nativo resultó de enorme ventaja para el dueto, pues conocía en carne propia lo que era vivir en la miseria y ver pasar frente a sus ojos, tal cual lo habían hecho ya sus padres y abuelos, la opulencia de los OTROS, los yates, los autos descapotables y la fiesta interminable sin ser invitado a participar de ello. Por eso sabía exactamente lo que ansiaban cientos de niños y jóvenes de los barrios de la montaña, de la periferia o los pantanos invadidos. Supo qué ofrecerles y a cambio de qué, en representación de aquellos llenos de dólares que los apetecían.
Pasaron 12 años y nuevamente en playa Condesa, yo celebraba medio siglo de vida cuando apareció de entre las palapas Francisco, lanzó un fuerte grito y se abalanzó sobre mí para abrazarnos.
Dijo tener cuatro meses de haber regresado al país, y el resto de esa tarde Jaime, yo y Paco dimos cuenta de la hielera repleta de cervezas envueltas en hielo y de la cubeta de camarones que me obsequié de regalo, la cual salí muy temprano por la mañana a conseguir en el Mercado Municipal de Pescados y Mariscos. Haberla pagado en un restaurante de la playa me habría costado lo mismo que un boleto de avión.
Entonces supe que cuando se dio la pesquisa de pedófilos, su amante el gringo logró escapar, pero al verse imposibilitado de llevarlo a los Estados Unidos (destino en el cual finalmente fue aprehendido por la Interpol), alcanzó a comprar para Francisco un boleto de ida con destino a Berlín Alemania, donde pasó los siguientes 8 años trabajando en el sector de servicios y agregando a su equipaje de lenguas, el idioma alemán, al que más tarde sumó aunque de manera muy básica, el chino mandarín al cambiar de residencia a Singapur los últimos 3 años de su exilio. La permanente sensación de ser perseguido por la ley no le permitió entablar relaciones afectivas ni amistosas en ningún momento, a lo mucho visitó bares clandestinos o tuvo encuentros sexuales furtivos… el más memorable de ellos, con un skin head de aspecto neonazi con el que realizaba un juego de roles donde el germano mostraba su “poder”, y que invariablemente acababa tirado en el piso, lamiendo los pies descalzos de Paco sobre su cara.
Yo juraba que el dominio de los lenguajes inglés y alemán, con su innegable aire de gente de mundo le abriría las puertas en el ámbito de la hotelería o las relaciones públicas, pero no fue así. Incursionó como peluquero y en otros oficios por una década sin lograr despegar en nada.
Adán, un chico acapulqueño con quien hicimos amistad Jaime y yo, nos contó que a él, Francisco lo presentó con un hombre mayor cuando apenas tenía 14 años de edad y que “afortunadamente” vivió una relación estable por años, sin embargo muchos otros fueron destruidos desde su tierna juventud y ahora aseguraban que por eso a la Paka no le iba bien, que tiene una deuda pendiente…... con el Karma.
* Se invita a leer la narración perteneciente a la serie BITÁCORA DE VIAJES: 1996 Octubre séptimo viaje de mariguana ¡BUEN VIAJE!
Pasaron 12 años y nuevamente en playa Condesa, yo celebraba medio siglo de vida cuando apareció de entre las palapas Francisco, lanzó un fuerte grito y se abalanzó sobre mí para abrazarnos.
Dijo tener cuatro meses de haber regresado al país, y el resto de esa tarde Jaime, yo y Paco dimos cuenta de la hielera repleta de cervezas envueltas en hielo y de la cubeta de camarones que me obsequié de regalo, la cual salí muy temprano por la mañana a conseguir en el Mercado Municipal de Pescados y Mariscos. Haberla pagado en un restaurante de la playa me habría costado lo mismo que un boleto de avión.
Entonces supe que cuando se dio la pesquisa de pedófilos, su amante el gringo logró escapar, pero al verse imposibilitado de llevarlo a los Estados Unidos (destino en el cual finalmente fue aprehendido por la Interpol), alcanzó a comprar para Francisco un boleto de ida con destino a Berlín Alemania, donde pasó los siguientes 8 años trabajando en el sector de servicios y agregando a su equipaje de lenguas, el idioma alemán, al que más tarde sumó aunque de manera muy básica, el chino mandarín al cambiar de residencia a Singapur los últimos 3 años de su exilio. La permanente sensación de ser perseguido por la ley no le permitió entablar relaciones afectivas ni amistosas en ningún momento, a lo mucho visitó bares clandestinos o tuvo encuentros sexuales furtivos… el más memorable de ellos, con un skin head de aspecto neonazi con el que realizaba un juego de roles donde el germano mostraba su “poder”, y que invariablemente acababa tirado en el piso, lamiendo los pies descalzos de Paco sobre su cara.
Yo juraba que el dominio de los lenguajes inglés y alemán, con su innegable aire de gente de mundo le abriría las puertas en el ámbito de la hotelería o las relaciones públicas, pero no fue así. Incursionó como peluquero y en otros oficios por una década sin lograr despegar en nada.
Adán, un chico acapulqueño con quien hicimos amistad Jaime y yo, nos contó que a él, Francisco lo presentó con un hombre mayor cuando apenas tenía 14 años de edad y que “afortunadamente” vivió una relación estable por años, sin embargo muchos otros fueron destruidos desde su tierna juventud y ahora aseguraban que por eso a la Paka no le iba bien, que tiene una deuda pendiente…... con el Karma.
* Se invita a leer la narración perteneciente a la serie BITÁCORA DE VIAJES: 1996 Octubre séptimo viaje de mariguana ¡BUEN VIAJE!


