jueves, 5 de octubre de 2023

1985 Evelio

                                                                                                                        1985 Evelio

   Extrañamente, esta narración transcurrirá en dos universos paralelos, aunque he llegado a pensar que tal vez se trata del mismo hombre… o quizás no.

   En el primer universo, conocí caminando por la calle a Evelio cuando era muy joven, creo recordar que estudiaba para ser actor en la universidad. Sus rasgos faciales eran atractivos y algo infantiles. Pasé una noche en su departamento ubicado sobre la calle Mazatlán, en el hermoso Edificio Condesa de estilo inglés y con casi 100 años de antigüedad. La velada fue casi perfecta. Mientras bebíamos vino blanco en copitas de cristal, Evelio y yo hablábamos de cine, de arte o sobre un ingenioso dispositivo que él mismo elaboró: era una especie de plomada que colgaba desde el techo de su casa hasta casi tocar el suelo, donde entraba en un vaso metálico. Cuando esa plomada tocaba la pared del vaso, producía un sonido lo suficientemente audible para avisar que la tierra se estaba moviendo. Era un rudimentario sismógrafo. Unas semanas atrás, la Ciudad de México había sido zarandeada con el peor terremoto de su historia.

   Yo estaba muy complacido de escuchar a alguien tan joven e informado. Más tarde, en su cama comprobaría que su cuerpo tenía una suave piel lampiña. Llegamos al clímax y el inmejorable cierre vendría con un dulce sueño…………….........…....…… que fue invadido por los rugidos de un feroz león, ¿o era un dragón?, ¿o un tiranosaurio rex? Abrí los ojos y supe que eran los ronquidos de Evelio.

   ¡Mi Madre! ¡Cómo podía una criatura tan hermosa proferir semejantes gruñidos!

   No dormí y salí de ahí apenas amaneció. No volví a ver a Evelio hasta años después, cuando lo encontré otra vez mientras caminaba. Tras un afectuoso abrazo, sentados en una banca me puso al corriente de su vida. Acababa de regresar de un viaje en auto por Guatemala con su pareja, que desafortunadamente salió mal. También me platicó que terminó sus estudios en actuación y no solo eso, para la presentación de su examen profesional, creó y desarrolló un personaje único. Se trataba de un limpiaparabrisas, de esos que han poblado cada crucero vial de la ciudad. En lo que lavaba un hipotético cristal de auto, el peladito hacía ingeniosas críticas de contenido social y político. Aparte de una excelente calificación por parte de sus sinodales, algún buscador de talentos (que siempre asisten a esas graduaciones) le propuso que armara un espectáculo más elaborado para presentarse en teatro. Se veía muy entusiasmado, nos despedimos y fue la última vez que le vi físicamente, aunque dentro de otros años en el futuro, vería a “alguien” muy parecido a él en la televisión.      


 

   El otro universo paralelo está formado por mundos virtuales, astros televisivos, gigantescos hoyos negros que succionan cualquier indicio de pensamiento crítico, inmensas nubes oscuras de enajenación, racismo, prejuicios y clasismo, planetas donde solamente florece el dinero, los ratings y las acciones de bolsa.

   En ese universo descubrí tras la pantalla a un hombre llamado Evelio, también actor, solo que este era (según wikifuentes "fiables") un humilde cuidador de autos en un centro de fiestas al que una noche no llegó el animador oficial, Evelio improvisó algo y… ¡zaz! explotó una supernova al instante. Debe ser, porque los nativos de este universo están convencidos de que no es necesario mover un puto dedo para que el éxito llegue, eso sí, soñar con tener la piel clara, el cabello rubio, 30 centímetros más de altura y 30 kilos menos de peso ayudará un poco, cuestión “aspiracional” que le dicen. Por fortuna, si la gloria no llega, este universo ofrece miles de opciones para vivir una vida sustituta a través de telenovelas, torneos deportivos, reality shows, concursos y programas donde se podrá “conocer” la vida de los famosos. Alguien dijo que lo único que supera en la masa humana, el placer de ver ascender al cielo a una nueva estrella, es ver cómo cae esa misma estrella.


   El Evelio de ese lugar tocó la luna y millones de corazones con su humor blanco, y un día abruptamente desapareció. Los médicos "no pudieron" definir la causa de su partida. ¿Había sufrido un accidente automovilístico?, no; ¿fue una severa gastritis?, tampoco; ¿se trató de un problema sistémico?; o ¿una inflamación cerebral que le hacía tener alucinaciones?; o cáncer de estómago. Incluso, una revista de espectáculos perteneciente a la misma televisora que lo encumbró (ni modo, si no lo hacían ellos lo haría otro más, mejor que la plata se quede en casa), llegó a decir que era portador de VIH.

 

   ¿Sería el mismo Evelio?

   El “humilde” jamás habría podido vivir en La Condesa como el egresado de la universidad.

   El estudiado, asumía su homosexualidad con mucha dignidad.

 

   Perdón… debo suspender la escritura de este texto. Ya va a comenzar la serie Si no te hubiese conocido, donde la trama gira en torno a una hipotética realidad compuesta por múltiples universos.          

 

Se invita a leer, de la serie BITÁCORA DE VIAJES: 1985 Septiembre segundo viaje de mariguana    DOS REBANADAS DE PAY…..