jueves, 5 de octubre de 2023

2003 Efraín


                                                                                                                        2003 Efraín

   Buscando información por Internet encontré que hasta finales del siglo pasado se habían documentado personas "dos espíritus" o berdache en más de 130 pueblos amerindios.
Estos nativos eran vistos como capaces de desafiar a la naturaleza y, por lo tanto especiales, pues implicaba que un espíritu masculino y otro femenino convivían en el mismo cuerpo.

Los individuos "dos espíritus" realizaban funciones sociales específicas en sus comunidades:


· Curanderos y chamanes
· Dirigir rituales funerarios y luctuosos
· Casamenteros y orientar en rituales sexuales
· Narradores de historias orales y canciones tradicionales
· Enfermeros durante expediciones de guerra
· Adivinos
· Dar nombres afortunados a niños y adultos
· Tejedores, alfareros y artesanos
· Bailar en rituales solares


  No tengo idea de si Efraín poseía esos dones, aunque sí me ha brindado una experiencia singular…...


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   Rondo aburrido por los pasillos del enorme cine Teresa. Ignoro si alguien además de mí, recuerda que este magnífico edificio estilo art decó inaugurado en 1924 fue dedicado a las damas metropolitanas de buenas costumbres que disfrutaban de los esperados filmes hollywoodenses en blanco y negro, o que a finales de los años 80, en una desesperada estrategia, su propietario comprara un gran lote de películas pornográficas para que un nuevo tipo de público le diera al negocio una sobrevida de 20 años, antes de que tal monumento arquitectónico muriera desprestigiado y en el olvido. Años en los que sus pasamanos de fina madera y bronce, sus muros de mármol, las altísimas cortinas de grueso terciopelo carmesí y sus mullidas butacas, se cubrieran lentamente de pegajoso semen, de babas y caca seca, de lujuria anónima, pero sobre todo, como flores de loto nacidas del fango… por millares de orgasmos.

   Orgasmo que por lo visto esta tarde no conseguiré, dada la poco entusiasmante concurrencia.
El único tipo que ha llamado mi atención permaneció inmóvil cuando tomé asiento en la butaca de al lado e intenté tocarlo, sin mirarme siquiera levantó y mostró la palma de su mano indicando que parara.


   Atravieso ese pasillo varias veces sin mirarlo más. Sin embargo, pasada una hora vuelvo a verle de reojo y descubro que me observa fijamente. Baja y sube rápidamente la cabeza en señal de invitación a tomar asiento y obedezco sin dudarlo. Acaricio su pierna, el bulto en su bragueta, subo la mano por su abdomen y pecho, y meto la mano adentro de su camiseta. ¡Uta! No solo posee lo que me gusta, pregunta si tengo un sitio adónde ir. Dejamos el lugar, detengo un taxi, y media hora después Efraín en mi recámara comienza a despojarse de la ropa. Desde que salimos del cine, la luz vespertina revela a un hombre de estatura media, cabello rasurado en tapa plana, postura firme, musculatura compacta y conjeturo que es militar. Recreo en su rostro los recios rasgos de un guerrero Siux, pómulos prominentes, quijada cuadrada, ojillos con mirada vigilante y un poderoso tabique nasal. ¡Tremendo macho he cazado! me felicito mentalmente hasta que Efraín pregunta —¿Te gusta la ropa femenina?............. 
Solo entonces descubro que porta una bolsa de plástico de esas que dan en los supermercados, con algo en su interior.
   —¡Carajo! Este amigo quiere que me vista de mujer, es lo primero que pienso. Debo actuar rápido o seguramente perderé la oportunidad de disfrutarlo.
   —Lo hice hace tiempo… —es lo único que improviso.
   —¿Y no te molesta si yo me la pongo? —agrega.
   ¡¡Ay cabrón!! Eso sí me agarró desprevenido. No obstante al escudriñar de nuevo el suculento cuerpo respondo: —Claro que no.

   Efraín se pone una tanga de encaje, encima una falda de satín o raso, y enseguida un brasier de color negro. Es “obvio” que ante la escena yo debería bloquearme pero, lo extraordinario del asunto es que mientras lo hace, no veo en él amaneramiento alguno, y sí los músculos tensos de un hombre que destila fuerza. De hecho, la verga se le ha puesto tiesa durante los pocos segundos que tarda en vestirse.
Su pito contagia al mío, sus pupilas dilatadas a las mías, su respiración entrecortada… a mis pulmones.

   Ahora frente a mí, está la novia de King Kong encendiendo mi deseo.
Correspondiendo a su llamado, travisto mi actitud; camino hacia atrás de él/ella, desde su espalda le abrazo el torso y por debajo del sostén desplazo mis manos hacia sus pectorales para jugarle las tetas, beso su cuello, le rozo el culo con mi chile. Levanta y flexiona los brazos pegándolos a su cabeza y se revelan a mi vista el par de masas redondas y pétreas que son sus bíceps. Desciendo una mano para explorar el interior de la tanga absurdamente alargada por su miembro erecto, ¡ouch! debe doler tanta dureza. Enloquezco, me hinco desesperado y meto la cabeza por debajo de su minifalda para comerle la verga, las bolas y el culo. Por encima de la tela mordisqueo sus pezones que, como cada poro de su piel, se han erizado. Jadea, gime, rechaza con pudor mi boca que desea invadir la suya.
—¡No te vas a salvar!, —le susurro grave al oído y su cuerpo tiembla. Me inclino para lamer su fundillo y prepararle el camino a mi pito. Ya no gime… ¡aúlla!, y las contracciones de sus esfínteres anales alrededor de mi lengua, anuncian que se ha venido.

   Y en un suspiro, el espíritu del vigoroso guerrero Luna Invernal expulsa de ese cuerpo al espíritu de la doncella Flor de Magma, para recobrar el control, arrancarse esos trapos de puta, vestirse como Dios manda y salir de mi casa mascullando algo similar a un adiós.

   Regreso al cuarto con los huevos adoloridos, urgidos por liberar su carga con ayuda de mi mano. Tendido en la cama repaso cada instante vivido poco antes; su fiero rostro, mis manos empujando sus nalgas esculpidas en piedra mientras yo tragaba su pene, el pene babeante y el culo lampiño, su aliento, los macizos chamorros, la fragancia de sus sobacos, su metamorfosis, mis gemidos, la mirada extraviada, sus jadeos, mis jadeos, su trance místico/sensual, su… mi…... su…...... ya no gimo…...... ¡aúúúúúúúúúúúúúúúúúllo!

   El equilibrio entre las fuerzas del Universo, ha sido restaurado.