jueves, 5 de octubre de 2023

1993 Alfredo


                                                                                         1993 Alfredo

                                                                                                                           "Mientras más conozco a los hombres…
                                                                                                                                                                     ....................más activo me vuelvo"                                                                                                                                         frase adulterada y plagiada a Diógenes el cínico (¿o Lord Byron?).




   Si bien he dicho que me intriga la razón por la que un hombre heterosexual tiene relaciones sexuales con un hombre gay, tampoco me quita el sueño y menos, la oportunidad de pasar un buen momento.
No obstante, he especulado si son las mismas expectativas que la sociedad exige de ellos, las que los hacen resbalar en nuestro terreno.
   De un hombre “normal” se espera:
   ° Autosuficiencia física y afectiva,
   ° Invulnerabilidad emocional,
   ° Ser proveedores infalibles,
   ° Fuerza física y agresividad,
   ° Control total del mundo interior y del medio exterior, e
   ° Hipersexualidad.

   Simplemente no hay manera de que en esta sociedad mutilante y mercante, alguien alcance tal objetivo, y si en una mujer o en un puto es “comprensible” que no lo logren, un verdadero hombre se expone al escarnio social si falla.
   A modo de compensación funcionó por muchas eras, el privilegio de ser el Señor del propio microfeudo familiar, pero incluso esta concesión ha enflacado con cada nuevo derecho conquistado por los integrantes que una vez pertenecimos según la ideología imperante, a jerarquías sexuales inferiores.

   Para bien o para mal, hay recursos con los cuales un hombre buga puede soportar su pesada carga: enajenarse en espectáculos deportivos, alcoholizarse con su compa o colegas, desahogarse con chicas “malas” o por qué no… dejarse querer, sentirse hermoso y deseado, ser vulnerable, ser tocado y tomado, por algunos maricones que sabemos cómo hacerlo. Aunque sea un ratito pues…………………...................….
Ratitos que compartí, por ejemplo junto a Alfredo, con actitud muy masculina y cuerpo fuerte. Era repartidor de periódicos, casado y con un hijo.
   Siempre que lo encontraba en los Baños Mina, teníamos una especie de ritual en las regaderas. Me pedía que le tallara la espalda, con una mano le enjabonaba el lomo y con la otra lo sujetaba del pecho mientras lo bañaba, acto seguido le pellizcaba y estimulaba los pezones… él iba acercando sus pequeñas nalgas duras a mi verga, que ya rígida tocaba a su puerta varias veces, entonces, invariablemente pedía que lo llevara a mi cuarto para que las personas presentes no vieran lo que estaba pasando y fueran a “creer” que no era hombre. Por fortuna (para ambos), yo resguardaba para mis adentros su secreto y él en reciprocidad, resguardaba celosamente mi pito en sus adentros.





Por si acaso le pudiera resultar de utilidad a alguien, quisiera convidar mi:


                                                                        DECÁLOGO PARA COGER CON "HOMBRES-HOMBRES"



   ° No hacerle creer que eres mujer: Emma, una amiga transgénero (¡ojo! no transexual, pues aunque tenía implantes en las tetas y nalgas, y ya vestía permanentemente de mujer, todavía mantenía su pene) nos platicaba durante un almuerzo dominical, que a varias de sus compañeras sexoservidoras trans las habían asesinado cuando alguien, probablemente alcoholizado, las levantó y luego se dio cuenta de que fue "timado por un puto”. De hecho a Emma le parecía inútil y poco práctica la treta, ya que en otra parte de la conversación me encantó escuchar su respuesta cuando pregunté si le iría mejor al extirparse la verga y los huevos… —¡Claro que no! perdería yo a la mitad de mis clientes casados —protestó.

   ° No abusarlo sexualmente: Lalo, un camarada de los Baños Mina me contó su brutal experiencia cuando en una fiesta aprovechó la borrachera de un compañero de trabajo y “creyó” que este deseaba ser penetrado, así que se lo cogió. En la siguiente fiesta, el ofendido embriagó a Lalo para posteriormente molerlo a golpes y violarlo de una manera tan salvaje que le perforó el intestino. Pasó tres días en coma y el resto de su vida lamentando su confusión.
Ángel, un amigo de clóset de mi hermano, hizo exactamente lo mismo con su compadre heterosexual, nada más que este no buscó vengarse por propia mano. En cambio, lo denunció. El proceso judicial prosperó y Ángel fue condenado con todas las agravantes a prisión por 15 años en el Penal de San Miguel, Puebla.
No sé si será un mito urbano eso de que a los violadores les dan “violín” en las cárceles, pero… pobre diablo.

   ° No enamorarse de un buga: por ahí leí una interesante definición entre las palabras homosexual y gay. El término homosexual nació médicamente para describir una orientación sexual erótica continua, temporal o latente, independientemente de que esa práctica se ligue o no a los aspectos sociales y emocionales de la persona; mientras que la expresión gay, asume la homosexualidad como parte de una vivencia total que abarca lo social, cultural y emocional ante el resto de la sociedad, y surgió de las mismas personas del colectivo LGBT+.
¿Es posible coger con hombres heterosexuales? ¡Por supuesto! puede hacerse por calentura, dinero, por accidente, por curiosidad o por muchas razones más. Pero igual que con los gays, la contraparte buga numéricamente superior, también ha construido su propio mundo y discurso social, y una cosa es que él meta su, o se meta una verga durante unos minutos, y otra soñar que se casará contigo para vivir felices por siempre.

   ° No debes creer que ve en ti a una mujer: —Yo no me acuesto con otro maricón, mi macho es hombre/hombre y nada más coge con mujeres —presumía una jota ante un grupo de amigos en una reunión, a lo que una loca bien “perra” le replicó —No lo dudo, y aunque sé que hay mujeres bigotonas, creo que deberías considerar que tu hombre/hombre debe tener un severo retraso mental para no saber diferenciar una vagina de una verga.

   ° No tener sexo cuando están borrachos: la mayoría de los encuentros sexuales con un buga se dan cuando un poco (o un mucho) de alcohol les da el valor o relaja sus defensas psicológicas. Casi siempre el encuentro resulta irrelevante, pero otras veces puede marcar la vida de un hombre “normal”.
El mejor amigo de mi vida, Miguel Ramos, siempre se obsesionó por hombres heteros y en dos de ellos provocó reacciones tan opuestas como trascendentales. Uno de ellos se dejó hacer por Miguel TODO lo que es posible hacerle a un hombre y luego el macho lo aplicó con sus mujeres, convirtiéndose en un amante magistral y asediado por ellas. El otro buga le mamó la verga a mi amigo durante una borrachera y… quince años después lo seguía culpando de todas sus infelices relaciones afectivas, incluidos sus frustrados matrimonios.
La mejor manera para mí, de tener aventuras con hombres heterosexuales ha sido visitar esos lugares a donde ellos van cuando buscan sexo anónimo e impersonal; los baños de vapor o cines porno, de donde no obstante han salido breves y divertidos “noviazgos”.

   ° No evidenciarlos: cuando viví en Monterrey, una tarde iba caminando por el jardín del barrio con un amigo gay apodado la “Tota”, cuando vi venir en dirección nuestra a un tipo chacalón con los ojos inyectados de furia, se detuvo frente a nosotros y soltó un bestial puñetazo sobre la boca de la pobre “Tota”. Pensé que iba a golpearme pero solo le gritó —¡Para que sigas abriendo el hocico pinche puto! Y regresó con su grupo de bravucones camaradas, que lo recibían orgullosos por la forma en que resolvió la afrenta a su hombría.
Días atrás, en un ataque de calentura, el macho invitó a la loquita a coger, y ya encarrilado le pidió a la “Tota” funcionar como “Toto” dándole las nalgas. A la “Tota” se le fue la lengua por todo el barrio y pagó con dos dientes su indiscreción.

   ° No cuestionar su sexualidad: si tú mismo no entiendes gran cosa sobre la compleja estructura de la sexualidad humana y únicamente te concentras en tus deseos, o incluso, ni siquiera aceptas tu propia preferencia, no esperes que otros piensen de manera diferente.

   ° No lo compres: quiero decir, si vas a comprar un macho, que sea en los términos más claros posibles sobre la duración y naturaleza de la relación que tendrás con él.
La Eduviges, una loca vieja y obstinada, pensó que a golpe de obsequios y dádivas lograría encender la pasión de un joven buga por el que se obsesionó. El rosario de detalles inició con ropa y tenis de buena marca, luego el teléfono celular de moda. Casi lo logra, pero no supo esperar y le consiguió una plaza como auxiliar administrativo en la dependencia gubernamental donde trabajaba, y para que su amado no llegara tarde al nuevo empleo, lo dotó de una linda motocicleta. Hasta que un día, por fin escuchó las palabras que tanto esperó:
—Me quiero casar………… —le confesó el efebo………… —con mi novia, y deseamos que seas nuestro padrino de anillos…........., y de sala/comedor (dos meses después)…........., y de cocina integral (al medio año)……......, y del sanatorio donde nacerá mi hijo (en la víspera del parto)……......, y de su fiesta de bautizo (al año siguiente). Fue hasta donde me enteré la última vez que platiqué con la Eduviges, cuando comenzaba a sospechar que tal vez el chico tenía razón al decirle que nada más lo quería como “amigo”.

   ° No lo hostigues: yo mismo he hecho gala de presunción en esta antología sobre mi arrojo para seducir a los hombres que me gustan, pero también he dejado claro que el contexto donde eso sucedió, aun dentro del universo gay, siempre estuvo libre de coerción o unilateralidad, y los encuentros donde la otra parte fue hetero o bisexual se dieron en sitios sin lugar a duda, destinados al desmadre sexual entre hombres (saunas y cines porno).
La única vez que me porté como un puto hostigador fue hace muchos años en el Metro y recibí un puntapié en el culo junto con el reclamo a viva voz, de —¡¡Qué te trais pinche marisco!! por parte del suculento macho al que intenté manosear. Los segundos que tardó en llegar el tren a la siguiente estación y abrirse las puertas del vagón, me parecieron un siglo lleno de vergüenza y humillación.
Eso sin tomar en cuenta que cada vez hay más posibilidades de terminar en un juzgado, señalado por cometer el perfectamente tipificado delito de acoso sexual en muchos códigos penales de nuestro país.

   ° Cuando surja la oportunidad de tener sexo de manera CONSENSUADA con un hombre hetero… nada más hay que disfrutarlo y punto.