Debo parar un momento…
He presentado 50 nombres con igual número de vivencias emocionales y físicas durante mis primeros veintiocho años de edad y diez de vida en el mundo gay.
“Recordar es vivir” dice el dicho, y haber reconstruido esos momentos
también implicó invocar la dicha, la sorpresa o el dolor que los hizo
instalarse en mi memoria.
Se avecinan tiempos difíciles.
Debo prepararme para extraer nuevo material, resguardado en rincones profundos y
oscuros, remembranzas con cortes filosos, quemantes como la lava que surge del
centro de la tierra, ansiosa de ser tocada y templada por el aire fresco, para
integrarse al paisaje visible, con la esperanza de servir de lecho para nuevas
flores y formas de vida.
Gracias.
