1999
Noviembre: décimo primer viaje de Marihuana X (MUERE O´LIGHT)
Se
supone que una fumadita de marihuana me relajaría un poco, pero no. Mi estómago
no para de tener contracciones, estoy salivando y sobreviene el primer espasmo
de vómito, sabe a hiel, sabe a amargura.
Mi
niño, mi bebé, ha muerto.
Me
tomó nueve meses tu creación, llevarías lo mejor de mis genes: sano, fuerte,
amable, creativo, solidario. Lo mejor de dos mundos, el sabor y la salud.
Después
de buscar entre muchos nombres (como lo hace cualquier padre) decidí que te
llamarías:
O´Light
“Gastronomía Baja en Calorías”
Me
enamoré de tí desde el primer momento en que supe que vendrías. La idea estaba
más que probada en mí, tu papá. Desde jóven había buscado la manera de
comer sanamente. Para cuando te concebí, había logrado un equilibrio ideal
entre contenido nutricional, sabor, tradición y apariencia.
Tendrías un aire internacional con un fuerte acento mexicano. Sí, sonaba un poco pretencioso.
Un exitoso amigo restaurantero de la zona en donde naciste, me dijo:
—Vende “tortas” no te compliques.
Tendrías un aire internacional con un fuerte acento mexicano. Sí, sonaba un poco pretencioso.
Un exitoso amigo restaurantero de la zona en donde naciste, me dijo:
—Vende “tortas” no te compliques.
Sin embargo mi intención no era vender solo comida, quería aportar, revolucionar, mejorar
la salud de la gente. ¡¡Que sí, carajo!! Era doblemente pretencioso.
Pero, ¿qué papá no sueña con heredar al mundo a “El Nuevo Hombre”?
Otra
contracción y más basca……………… me duele el pecho, y los brazos y las piernas y
la espalda y cada dedo de manos y pies, ese dolor que me aquejó todos los días en que trabajé de 6
de la mañana a 11 de la noche durante tus dieciseis meses de vida. Me dolían
de caminar kilómetros repartiendo propaganda, de permanecer parado en la puerta para
recibir a tus invitados que no llegaban, que te ignoraban, a los que nunca les
interesó lo que ofrecías. Me dolían porque no quería dejarte solo. Deseaba
participar en todas tus actividades: comprar tus víveres, asearte, vestirte,
cocinarte, limpiar tu mierda. Y por qué no, si gasté hasta el último centavo de
mis ahorros para traerte a esta tierra.
Pero, ¿qué papá no sueña con heredar al mundo a “El Nuevo Hombre”?
¡Ouch! Ahora me está doliendo el
orgullo.
Esta
nueva arcada viene además, acompañada de nauseas. Nada que ver con esa
sensación de sentirte un hombre total, cuando diste su primera paga a tus 6 trabajadores. Orgulloso porque creaste una fuente de trabajo para ¡6 familias!
¡Aghhhhhh!
cuanto vómito, que asco. Idéntico al asco que poco a poco iba invadiendo tu alma
cuando descubrías a esos mismos trabajadores robándose la carne, el café, los
cubiertos, las servilletas, el azúcar, el papel higiénico. Cuando los hallabas
arremedándote y burlándose de que eras un maricón,
de TI, la próxima súper
estrella empresarial.
Adiós pequeñito, déjame darte un último abrazo, sentirte tan… ¿redondo y frio? como esta taza de retrete a la que me aferro.
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