1996 Julio: sexto viaje de Marihuana LOS JUEGOS DE PAPÁ
La
“relación” con Víctor ha sido muy desgastante, cada que intento alejarlo de mí,
resulta imposible. Cualquier intención se funde con su voz, con su presencia.
Hoy se me ocurre que puedo tener un momento de tranquilidad, creo que un churrito de hierba caerá bien.
Hoy se me ocurre que puedo tener un momento de tranquilidad, creo que un churrito de hierba caerá bien.
Estoy
sentado en la sala, respirando lento y muy profundo, el tiempo flota y yo con él. Me siento tan bien que incluso puedo darme el lujo de pensar…………. en Víctor
Hugo.
Es
hermoso, lo encuentro irresistible. Sé que en ningún momento ha querido hacerme
daño. Después de todo, él también fue una víctima...
¿Él TAMBIÉN?
Con la cabeza agachada, miro la alfombra del piso. Veo mis pies descalzos, siento que las chanclas que traigo puestas estorban y me las quito. Tengo la mirada clavada en los pies, da la impresión de que cada vez se tornan más oscuros; son enormes y fuertes. O son los pies de un gigante o los está observando un niño.
Escucho que alguien murmura: —“chupa mis deditos”.
Me distrae un poco la voz pero mi atención vuelve a los pies que ahora lucen más grandes y cercanos. Por un instante estoy convencido de ser yo el que ha empequeñecido.
—“Chupa mis deditos”, —escucho nuevamente con total claridad. Reconozco quién es, levanto la cara y pregunto en voz alta...
—¿Eres tú papá?
A
partir de ese día, poco a poco, en pequeñas dosis, llegan recuerdos aislados de
cuando vivíamos en familia. Hay una imagen muy lejana, estamos mis
hermanos y yo; desnudos bajo la regadera de la ducha y, sentados en el
piso jugamos con el agua. Mi papá se encuentra parado, yo levanto la cara y entre gotas
que no dejaban de caer le veo como si fuera un gigante, su pene también luce enorme y me
quedo embobado mirándolo. Debo tener 5 o 6 años.
Otra
evocación en particular me llama la atención. Todos: mamá, papá y los tres
hermanos nos hallamos enfrascados en un duelo de lenguas. Es en parejas y cada uno
junta su lengua con la del otro, se puede mover, empujar o simplemente
sostener, pero nunca retirar la lengua, quien lo haga… “pierde”.
Mamá
contra papá, papá contra Fidel, mamá contra Miguel, yo contra mis hermanos. Hay
muchas muecas, babas y carcajadas. Parecía muy divertido.
Si lo pienso ahora, que únicamente uno mi lengua a otras cuando tengo relaciones sexuales, se ve perverso, pero entonces lo creíamos un juego.
Para corroborar si mis remembranzas son realidad o una fantasía, le pregunté a mi hermano si recordaba algo así, lo pensó un instante, abrió los ojos muy grandes y con voz baja me dijo, que sí.
Si lo pienso ahora, que únicamente uno mi lengua a otras cuando tengo relaciones sexuales, se ve perverso, pero entonces lo creíamos un juego.
Para corroborar si mis remembranzas son realidad o una fantasía, le pregunté a mi hermano si recordaba algo así, lo pensó un instante, abrió los ojos muy grandes y con voz baja me dijo, que sí.
Ni siquiera puedo decir con certeza si mi papá
abusó consciente o inconscientemente de mí. Quizás nunca lo hizo. Quizás solo
tuve un atascón de marihuana. De cualquier manera ya no importa, tristemente,
él no se encuentra en este mundo desde hace muchos años.


