EL
VIAJE DE NUESTRAS VIDAS
La idea sobre este viaje nació de manera intempestiva, aunque era obvio que rondaba por mi cabeza durante muchos años como un sueño, un sueño al que solo le hacía falta la sustancia que lo volviera realidad: dinero. No había forma de reunirlo con la fracción de mi salario que vengo ahorrando desde hace años o quizás sí, pero para cuando lo tuviera, yo ya estaría más preocupado por una pensión, que en aventuras por el mundo.
Eso
pasaría hasta que cumpliera 67 años. Claro, estaba consciente de que no
toda mi vida laboral la había llevado a cabo en el mercado formal, así que era
probable que no hubiera un gran fondo, además de que una buena parte de ese
ahorro me fue otorgado para el crédito con el que obtuve mi departamento.
La compuerta
del embalse que contenía mi fantasía se abrió para dejar salir un poderoso
caudal de probabilidades, todas ellas, tenían que ver con mi adicción a viajar: ¡¡¡podría ir a España, Francia, Italia, Grecia, Egipto, Israel y por qué no,
China!!!
Pero las cuentas no salían, no importa cuán mochilero fuera el programa. Después de muuuuuchas horas en internet y de visitar cientos de páginas, quedó un proyecto de viaje muy atractivo al que le sentaba de maravilla mi presupuesto.
Hasta entonces se lo comuniqué a Jaime.
Había
que definir las fechas; faltaban cuatro meses para diciembre, no sonaba mal;
aunque en marzo el clima habría mejorado, ¡súper! Luego, mientras revisaba
alguna información sobre España, saltó a mis ojos un anuncio promocional de la
MADO, la fiesta del orgullo gay en Madrid, la marcha más grande y popular de
toda Europa, un evento capaz de llevar a uno y medio millones de personas de
todo el mundo a esa capital.
Las
marchas del Orgullo Homosexual forman parte de mi vida, las he vivido todas
durante 40 años, desde la 1ª en 1979, hasta la del año pasado; desde la 1ª,
explosiva y revolucionaria, hasta estas últimas empapadas de oportunismo
político y mercantil.
¿Por
qué no ir a la MADO? Recordaba los últimos siete años en que Jaime ha
participado en las marchas de la Ciudad de México, caracterizado de algún
personaje. Yo diseño su traje y durante días lo perfeccionamos, él compra
dulces para regalar a los niños que asisten con su familia, ejercita su cuerpo
y espera con ilusión el evento.
Recordaba que al final de la jornada, él lucía feliz. Amo verlo colmado de estímulos, de críticas,
Pero las cuentas no salían, no importa cuán mochilero fuera el programa. Después de muuuuuchas horas en internet y de visitar cientos de páginas, quedó un proyecto de viaje muy atractivo al que le sentaba de maravilla mi presupuesto.
Hasta entonces se lo comuniqué a Jaime.
Recordaba que al final de la jornada, él lucía feliz. Amo verlo colmado de estímulos, de críticas,
de proposiciones, de envidia ajena, de miradas, de fotos y……… de
alcohol, preguntándome si ya sé cuál será el próximo disfraz que lucirá dentro
de un año.
¿Por qué no ir a la MADO el siguiente año? Yo acariciaría de cerca a ese resplandeciente engendro llamado Capitalismo Rosa y Jaime viviría su tarde de fama y gloria a un nivel alcanzado por muy pocos aquí, en nuestra tierra.
Nuevamente
más horas en internet y muchas, muchas páginas de aerolíneas, hoteles y
agencias de viajes.
Madrid tenía ocupados (incluso, sobreocupados) sus 1200 establecimientos hoteleros para ésa semana, habían sido reservadas y pagadas todas las habitaciones ¡8 meses antes! Con los vuelos tuve más suerte porque llegaríamos a Europa cuatro semanas anteriores al evento, aun así, para conseguir un buen precio los compré con una antelación de medio año, y lo mismo sucedió con la excursión a Egipto, las entradas a algunos museos y monumentos, todo se prepagó con el número de mi tarjeta.
La alta demanda de cualquier servicio o producto había encarecido todo, e Italia tuvo que ser sacrificada del programa. Con todo, quedaban 28 días llenos de belleza, cultura, gastronomía y ¡hombres!
Yo no tendría una pensión “digna” (o la décima parte de digna) dentro de siete años, pero después de este viaje, podría perfectamente morir en paz.
Por lo
pronto tenía que hacer un gran esfuerzo y exprimirle a mi cuerpo los últimos
destellos de luz,
¿Por qué no ir a la MADO el siguiente año? Yo acariciaría de cerca a ese resplandeciente engendro llamado Capitalismo Rosa y Jaime viviría su tarde de fama y gloria a un nivel alcanzado por muy pocos aquí, en nuestra tierra.
Madrid tenía ocupados (incluso, sobreocupados) sus 1200 establecimientos hoteleros para ésa semana, habían sido reservadas y pagadas todas las habitaciones ¡8 meses antes! Con los vuelos tuve más suerte porque llegaríamos a Europa cuatro semanas anteriores al evento, aun así, para conseguir un buen precio los compré con una antelación de medio año, y lo mismo sucedió con la excursión a Egipto, las entradas a algunos museos y monumentos, todo se prepagó con el número de mi tarjeta.
La alta demanda de cualquier servicio o producto había encarecido todo, e Italia tuvo que ser sacrificada del programa. Con todo, quedaban 28 días llenos de belleza, cultura, gastronomía y ¡hombres!
Yo no tendría una pensión “digna” (o la décima parte de digna) dentro de siete años, pero después de este viaje, podría perfectamente morir en paz.
si no de juventud, al menos de un “atractivo maduro”
aceptable. Teníamos medio año para bajar varios kilos, reafirmar las carnes,
hacerse de ropita mona y de marca (claro, pirata), pero sobre todo, esperar y
guardar silencio, porque todo el mundo sabe que entre más platiques sobre tus
planes o sueños, más probabilidades hay de que se malogren, les caiga la mala
suerte, se apesten.
Únicamente mi hermano y la familia de Jaime se enterarían un mes antes de partir a este
increíble viaje:
El vuelo de México sale a medianoche y después de doce horas se arriba a Roma a las seis de la tarde hora local y esperamos para tomar otro vuelo a Madrid. Mientras tanto damos una vuelta por el aeropuerto mirando aparadores y sobre todo disfrutando de lindos hombres italianos.
Este vuelo por ALITALIA fue el más económico que se consiguió desde octubre del año pasado, pues los vuelos directos costaban mucho más. Incluso éste mismo vuelo comprado en mayo del 20 costaba 40% más.
Muchas locas que conozco siempre blofean diciendo que la comida en los aviones es “fatal”, la verdad es que el menú que me dejaron seleccionar desde que reservé, no está nada mal, además pudimos tomar varias cervezas.
La llegada a Madrid es a las doce de la noche. Pasar la aduana e inmigración nos toma dos horas más. Afortunadamente no hay ningún problema e ingreso todo el medicamento que traigo en caso de que se presente algún problema de salud: aspirina y ketorolaco como analgésicos; paracetamol y naproxeno para desinflamar; aciclovir en caso de herpes bucal o eritema solar; amoxicilina para infecciones fuertes o loperamida y loxcell para las “maldiciones” ya sea la del faraón u otras; antimicótico, óxido de zinc, pomada para irritaciones o heridas, cloranfenicol oftálmico, cinta micropore y curitas, antiácidos y bloqueador solar.
Un par de rodilleras de presión para las largas caminatas completan el botiquín “básico”.
También aprovechamos para memorizar las tres palabras clave en nuestro siguiente destino:
min fadlik (por favor), shukran
(gracias) y mashi (okey), todas en
lengua árabe.
Pronto amanecerá…
Siempre he pensado que los hoteles solo sirven para descansar, pues por lo general salimos temprano y regresamos por la noche con el propósito de dormir.
Todo ese ahorro se destina para comer rico y sobre todo, beber cerveza o vino durante toda la jornada. Eso sí, siempre me aseguro de que en la cama no haya chinches, ¡guácala! A lo largo de mi mochilera vida he aprendido que antes de contratar una habitación, siempre pido revisarla y ahí, busco en los lugares estratégicos donde sé que se esconden.
El mismo autobús nos lleva de vuelta al aeropuerto, pues a la una de la tarde hay que encontrarse con los representantes de la agencia de viajes Tierra Sinaí (a quienes pagué desde hace seis meses una excursión a Egipto), realizar la documentación necesaria y tomar el vuelo a El Cairo.
Después
del desayuno hay una visita exprés por afuera del recinto de las pirámides y la
esfinge en Giza, el guía (que habla un español español y con un gracioso acento
árabe) le llama “vista panorámica” que dura menos de una hora. Sé que
regresaremos a El Cairo los últimos dos días del paseo y podremos entrar por
nuestra cuenta.
Como en todas las excursiones de este tipo, no falta la visita a un centro de fabricación de papiros, miniaturas de pirámides y esfinges de pésima calidad y caros.
Por la
tarde un avión lleva al grupo a Luxor para abordar el crucero. El barco tiene tres niveles,
luce bien y la vista desde el enoooorme ventanal de la habitación es buenísima,
parece limpio y tendremos pensión alimenticia completa. Mientras llega el amanecer el barco navega.
Como en todas las excursiones de este tipo, no falta la visita a un centro de fabricación de papiros, miniaturas de pirámides y esfinges de pésima calidad y caros.
Durante
todo el día se visitan varios lugares sobre el Nilo: Karnak y Luxor, con templos
que van de los 4000 a los 700 años antes de Cristo. Cruzamos la ribera
occidental del río para visitar el Valle de los Reyes en la Necrópolis de Tebas
y los Colosos de Memnon con unas impresionantes estatuas.
Al atardecer el barco navega hacia Edfu. En el camino es atravesada la esclusa de Esna, es muy interesante ver las maniobras y el atardecer mientras tomamos café con pastelitos.
También hacemos un chequeo más calmado sobre los galanes del grupo y de uno que otro mesero, hay de todo, pero se acordó que solo si la oportunidad es única, se tendría una aventura. Le he platicado a Jaime que Egipto no es un país gayfriendly y lo mejor será disfrutar su lado histórico, gastronómico y visual. Serán 8 días de magia y cultura.
Antes de dormir salimos a caminar por la cubierta para ver el cielo, el río y las luces de algunos poblados sobre la orilla del Nilo
Al atardecer el barco navega hacia Edfu. En el camino es atravesada la esclusa de Esna, es muy interesante ver las maniobras y el atardecer mientras tomamos café con pastelitos.
También hacemos un chequeo más calmado sobre los galanes del grupo y de uno que otro mesero, hay de todo, pero se acordó que solo si la oportunidad es única, se tendría una aventura. Le he platicado a Jaime que Egipto no es un país gayfriendly y lo mejor será disfrutar su lado histórico, gastronómico y visual. Serán 8 días de magia y cultura.
Antes de dormir salimos a caminar por la cubierta para ver el cielo, el río y las luces de algunos poblados sobre la orilla del Nilo
Hasta
hoy se puede decir que la comida ha sido buena, se sirve en forma de buffet. En
el desayuno hay huevos, cereales, fruta, café, te o jugos (casi todos a
base de concentrados). En la comida y cena hay mucha variedad de carnes,
pastas, quesos, verduras y una maravillosa diversidad de postres hechos con
dátil, pistaches, manzana o frutas secas (tienen muchos nombres hermosos que invariablemente olvido). Hemos hecho un esfuerzo enorme para no atragantarnos todos los
días y recuperar los pocos kilos que se lograron bajar en los últimos meses para
lucir “deseables”.
Todavía nuestros estómagos han librado la maldición del faraón, pero vine bien preparado por si acaso.
Nos recomiendan dormir temprano.
Dan a cada viajante una box lunch con botellas de agua y jugo,
panecillos, fruta y dulces. Aunque es un trayecto de cinco horas vale la pena.
La
fachada del templo tallada sobre la roca es majestuosa, enorme y bella, por
suerte estamos el tiempo suficiente para tomar en la terraza panorámica de un
hotel cercano, cerveza al mismo precio que en el barco... ¡3 euros! c/u.
De
regreso en Asuán se visita el Templo Philae y damos un paseo en faluca, un barco de vela donde caben diez
o doce personas y aunque en el río hay muchísimos veleros de estos, llenos de
turistas, disfrutamos mucho de la experiencia, Jaime (y yo también) está
extasiado con algunos de los impresionantes hombres nubios de por ahí.
La oportunidad es ideal para consagrar mi ank de oro en las aguas del río Nilo y ponerlo en contacto físico con los muros de los templos y tumbas que hemos visitado.
La oportunidad es ideal para consagrar mi ank de oro en las aguas del río Nilo y ponerlo en contacto físico con los muros de los templos y tumbas que hemos visitado.
El último desayuno buffet en el crucero es aprovechado al máximo. Hay un corto vuelo de Asuán a El Cairo y
llegamos a media tarde al hotel, se encuentra al norte de la zona turística de Giza. La jornada se complementa con una caminata por las avenidas cercanas, mirando plazas comerciales,
parques y edificios.
Encontramos
un ¡Carrefour! para comprar agua y comida. La tentación de ligar a algún hombre
de por ahí es muy grande, pero me vienen a la cabeza las imágenes de los chicos
gays ahorcados hace unos años en una plaza de El Cairo o la reciente cacería
de homosexuales a los que someten al ridículo público para que paguen por su
“enfermedad vergonzosa” como la define el gobierno egipcio.
Ya de por sí fue difícil explicarle a Jaime que en este país no podría usar sus amados mini shorts. Así que la sola posibilidad de que se estropee todo el viaje, es suficiente para enfriar cualquier calentura.
Ya de por sí fue difícil explicarle a Jaime que en este país no podría usar sus amados mini shorts. Así que la sola posibilidad de que se estropee todo el viaje, es suficiente para enfriar cualquier calentura.
Conforme atardece hay más gente en las calles. Es porque el calor se ha ido, y las tiendas o talleres de artesanías y suvenires se llenan de personas, sorpresivamente muchos de sus encargados hablan bien el español.
Finalizamos el día recostados en la cama viendo videos musicales en un canal local, lucen espectaculares por los vestuarios y locaciones, tras verlos un rato y aunque no entienda lengua árabe, termino por darme cuenta que tienen el mismo contenido ordinario, clasista y estridente que los videos mexicanos (seguro que también los del resto del mundo). Buenas noches Egipto.
Retomamos la Calle de Bailén, antes de llegar al Palacio Real de Madrid, se puede contemplar la impresionante fachada de la Casa Gallardo y la cúpula bizantina
de la Iglesia de Santa Teresa. Caminamos todo el frente del Palacio para llegar a la Catedral de la Almudena y por un donativo de 2 euros pudimos visitarla los
dos.
Continuando por Calle Mayor, se llega y accede al Mercado de San Miguel, todo luce exquisito pero el presupuesto del día solo da para un buen plato de cocido madrileño y una jarra de sangría. Juro que regresaremos por unos gramos de jamón ibérico.
He calculado para nuestra estancia en Europa, 40 euros diarios en alimentación. Esto nos permitirá comida caliente una vez al día en algún restaurante modesto. El desayuno y merienda lo cubriremos con pan, jamón, queso de oveja, fruta, huevos cocidos y bebidas, que se pueden comprar (según la ciudad) en supermercados como Alcampo o Marcadona por ejemplo, y consumirlos en el hotel o en algún parque.
Después de admirar la Plaza Mayor y más tarde la Puerta del Sol, descansamos en el hostal un rato.
Continuando por Calle Mayor, se llega y accede al Mercado de San Miguel, todo luce exquisito pero el presupuesto del día solo da para un buen plato de cocido madrileño y una jarra de sangría. Juro que regresaremos por unos gramos de jamón ibérico.
He calculado para nuestra estancia en Europa, 40 euros diarios en alimentación. Esto nos permitirá comida caliente una vez al día en algún restaurante modesto. El desayuno y merienda lo cubriremos con pan, jamón, queso de oveja, fruta, huevos cocidos y bebidas, que se pueden comprar (según la ciudad) en supermercados como Alcampo o Marcadona por ejemplo, y consumirlos en el hotel o en algún parque.
Después de admirar la Plaza Mayor y más tarde la Puerta del Sol, descansamos en el hostal un rato.
Por la noche salimos a tomar una cerveza en El 12 Club, frecuentado por osos y donde se escucha buena música.
Hoy
hacemos la ruta que va a La Puerta de Alcalá y el Parque de El Retiro:
con sus
fuentes, plazas, paseos y Palacio de Cristal. Deseo saludar al “Abuelo”, el
viejo ahuehuete que fue llevado desde México hace unos 300 años, aunque
prefiero creer en la exquisita leyenda urbana que dice que es hijo del mismísimo
Árbol de la Noche Triste de Popotla, ¡¡¡Mi vidaaaaaa!!!
Bajamos
por el Paseo del Prado, y Jaime está desesperado por llegar al Sauna Center, así que compro una tarjeta
multi viajes para el metro (20 euros). Tal como lo había previsto, Jaime
causa un revuelo entre los presentes, no saben si hablarle o huir, sus rasgos
fuertes, su color y su cuerpo lleno de tatuajes los deja en shock. Un poco más
tarde lo pierdo de vista y yo me relajo en las tinas de hidromasaje o
a pasear por la gran zona de cruising y cabinas.
en Getafe. Se logra encontrar algo, son dormitorios colectivos, infames y a precios ridículos (100 euros la noche en una litera para los dos).
Llegaremos a Getafe, nada más debo confirmar en el
correo electrónico del hotel y por supuesto, dar el número de mi tarjeta
bancaria.
Por 10 euros adicionales, es posible dejar encargadas las maletas el resto del día, después de entregar la habitación.
Por 10 euros adicionales, es posible dejar encargadas las maletas el resto del día, después de entregar la habitación.
Antes de regresar a Madrid, paso a comprar
una bolsa de figuras de mazapán en una turronera.
Recojo el equipaje y nos dirigimos a la estación de ALSA para tomar el autobús de las once de la noche.
A las siete de la mañana estaremos en Barcelona.
Por la
temporada también me fue complicado conseguir algo céntrico y a buen precio, sin embargo encontré un hotel moderno y limpio dentro de mi presupuesto, retirado
del centro pero se encuentra a tres calles de la estación del metro Sant Adriá
e incluye desayuno.
Antes del mediodía nos hemos instalado y bañado, la ruta de hoy es: Sagrada Familia (por fuera... pagar 40 euros la entrada es una locura), La Monumental, bajar por Avenida Diagonal hasta Paseo de Gracia con todos sus monumentos como La Pedrera y Casa Batlló entre muchos, Plaza de Cataluña, Las Ramblas, La Plaza Real, Palacio Güell y la estatua de Colón.
Para terminar, se toma el metro a la Plaza de España y de ahí subimos la montaña de Montjuïc con todo su universo de jardines, palacios, fuentes, monumentos y museos.
Un buen maratón.
Regresamos en metro a la Plaza de Cataluña y así bajar por Las Ramblas al Mercado de la Boquería para comer algo, es
deslumbrante (y carísimo) pero no importa, yo enloquezco y pago 10 euros por
dos conos, uno con jamón ibérico y el otro con jamón de bellota, Jaime come por
aquí y por allá empanadas griegas, chili con carne, pay de pollo y pasta. Brindamos
con cerveza y rematamos con unos turroncitos.
El despertador suena tarde, todavía alcanzamos desayuno. Nuestro destino hoy es la playa. Después de tomar el
metro a la estación Poblenou y caminar cinco o seis calles sobre Avenida
Bilbao llegamos a la playa gay Marbella, no sin antes pasar a comprar
cervezas frías.
La arena es gruesa y el agua helada.
La arena es gruesa y el agua helada.
A lo largo del día va llegando mucha gente
y Jaime causa escándalo con su tanga metálica. Varios chicos le hacen plática.
Consigo algo de comer en un chiringuito cercano aunque es caro. Nos divierte ver que igual que en las playas mexicanas, hay docenas de vendedores de playa que ofrecen sombrillas, pareos, donas, masaje, ¡sangría fría!, lentes para sol, mojitos y hasta mariguana.
Consigo algo de comer en un chiringuito cercano aunque es caro. Nos divierte ver que igual que en las playas mexicanas, hay docenas de vendedores de playa que ofrecen sombrillas, pareos, donas, masaje, ¡sangría fría!, lentes para sol, mojitos y hasta mariguana.
Me encanta
ver que se sienta deseado.
Esta ocasión llevamos comida y bebida, el único gasto es el alquiler de la sombrilla (10 euros) a un chico moreno, creo que es marroquí o pakistaní.
Esta ocasión llevamos comida y bebida, el único gasto es el alquiler de la sombrilla (10 euros) a un chico moreno, creo que es marroquí o pakistaní.
Regresamos a media tarde al hotel para un cambio de ropa pues Ignacio y Pablo su pareja, nos invitaron a convivir y beber en su casa. Es una velada muy agradable con charla animada, vino y tapas. Que pena, pero hay que despedirse antes de perder el último tren del metro.
A las 2 de la tarde se hace un último recorrido por el paseo de Luis Companis desde el Arco del Triunfo hasta la fuente del Parque de la Ciudadela, luego, al regresar a la Estación del Norte, tomaremos el autobús con rumbo a Paris a las cinco de la tarde. ¡Será más de medio día de recorrido! Después de dos horas de viaje se cruza la frontera con Francia, solo queda oír música un rato y dormir. Hay dos paradas que maximizamos para bajar, estirar el cuerpo y comprar algo de beber.
He
traído un mapa del metro de Paris que descargué y estudié desde México, y por eso sé que hay que tomar el metro con dirección a la estación Cluni-La Sorbonne.
Tuve mucha suerte de encontrar y reservar hace meses, un hotelito limpio y céntrico por 60 euros diarios, justo al lado de la Sorbona. Me encanta el sonido al subir o caminar por los escalones y pisos de madera crujiente del edificio. La habitación mide tres x tres metros, no importa, eso mide la recámara de nuestra casa en México.
Recostados un momento extendemos las piernas.
Tuve mucha suerte de encontrar y reservar hace meses, un hotelito limpio y céntrico por 60 euros diarios, justo al lado de la Sorbona. Me encanta el sonido al subir o caminar por los escalones y pisos de madera crujiente del edificio. La habitación mide tres x tres metros, no importa, eso mide la recámara de nuestra casa en México.
Recostados un momento extendemos las piernas.
Sé que hay un Carrefour exprés a tres calles del hotel y pasamos por jugo, pan y queso para almorzar, Jaime pide café caliente.
La cercanía del Boulevard Saint Michel y el Jardín de Luxemburgo es ideal para visitarlos, lleva horas recorrer tantas fuentes, plazas, kioscos, jardines, palacio y estatuas.
Por “suerte” la sauna d´Odessa queda a unos diez minutos del jardín, así que decidimos conocerlo. Ocupa tres niveles y hay de todo, una vez más Jaime se divierte mucho.
Antes de dormir preparo una baguete y tomamos cada quien una botella de vino espumoso muy frío, él tinto, yo rosado.
Muy
temprano voy al Carrefour, estoy EX-TA-CIA-DO por lo que este
pequeño súper me ofrece aparte de las baguetes; hay patés de foie gras, de
pato, de jabalí y de venado, docenas de quesos que jamás he probado, jugos,
frutas, vinos espumosos muy fríos, jocoque, ensaladas de feta con aceitunas, y
todo ¡al alcance de nuestro presupuesto! como un paquete de 150 gramos de
queso roquefort por el equivalente a ¡100 pesos mexicanos!
Regreso a guardar mi “despensa” e iniciamos el circuito de hoy.
Regreso a guardar mi “despensa” e iniciamos el circuito de hoy.
Luego vamos al Palacio de la Consiergerie,
le comento a Jaime que ahí estuvo presa
María Antonieta y él me pregunta que si es la de los pasteles…… Sí, justo esa.
Tras rodear la isla para ver otros edificios, entramos al primer distrito, desde la Torre San Jaques inicia la Rue de Rivoli, que pasa a un lado del Museo de Louvre (al que se regresará mañana), ahí encontramos el jardín de Tullerías y tomamos nuestro tiempo para recorrerlo, descansar un poco y comer las chapatas que preparé. Hay para cada uno: la de queso Munster-Géromé con semillas de alcaravea y otra con paté de jabalí, que se acompañan con uvas y agua simple, ¡una maravilla!
El sabor se acentúa más cuando veo los precios en un kiosquito del jardín: un menú “sencillo” con plato del día y postre por 19.90 euros más la bebida que puede ser una coca cola de 250 ml. a 5.50 euros o una cerceza corona por 7.50 euros…... (¡¡¡170.00 pesoooooos!!!)
Retomamos
la caminata desde la Plaza de la Concordia, con sus palacios, teatros y museo
del jardín donde nacen los Champs Élyseés, llena de tiendas de ropa, plazas,
perfumerías, hoteles y restaurantes. A Jaime le llaman la atención unas botas en el aparador de la Casa Louis Vuitton, están de oferta por solo 1,150 euros…
tal vez más tarde.
Tras rodear la isla para ver otros edificios, entramos al primer distrito, desde la Torre San Jaques inicia la Rue de Rivoli, que pasa a un lado del Museo de Louvre (al que se regresará mañana), ahí encontramos el jardín de Tullerías y tomamos nuestro tiempo para recorrerlo, descansar un poco y comer las chapatas que preparé. Hay para cada uno: la de queso Munster-Géromé con semillas de alcaravea y otra con paté de jabalí, que se acompañan con uvas y agua simple, ¡una maravilla!
El sabor se acentúa más cuando veo los precios en un kiosquito del jardín: un menú “sencillo” con plato del día y postre por 19.90 euros más la bebida que puede ser una coca cola de 250 ml. a 5.50 euros o una cerceza corona por 7.50 euros…... (¡¡¡170.00 pesoooooos!!!)
Finalmente llegamos al Arco del Triunfo. Atardece y el metro nos lleva a la estación Étienne Marcel, a solo dos calles de la sauna SunCity. Es enorme, tiene muchos tipos de sauna, salones y laberintos, Jaime enloquece con tantos hombres de diferentes razas (bueno… yo también). Salimos antes de las nueve de la noche. Todavía es posible cenar rico y a buen precio en un Flunch cercano.
Para llegar al hotel hay que caminar trece calles, pero queda de paso el Centro Pompidou, que se ve muy impresionante y futurista con la iluminación nocturna.
En el hotel, nos hidratamos con vinito frío.
Afuera, sentados en la fuente de la pirámide es un buen momento para comer algo y descansar.
Por metro se llega a Trinité, dos calles adelante se levanta Galerías Lafayete y deseo
hacer una visita rápida al que dicen, es el centro comercial más grande de occidente,
de estilo art nouveau, con una
extraordinaria cúpula con vitrales y varias plantas circulares.
Vemos muchos ejemplos de los precios absurdos que se piden ahí por algunos productos: una canastita con seis piezas de fruta de la pasión por 24 euros; suéteres, como los de Doña Lucha, pero de lana de cachemira a 299 euros; una bola de helado de sabores increíbles, de unos diez centímetros de diámetro y montada sobre merengue horneado, perfectamente redonda y cubierta de una especie de glaseado translúcido, por 45 euros;
Vemos muchos ejemplos de los precios absurdos que se piden ahí por algunos productos: una canastita con seis piezas de fruta de la pasión por 24 euros; suéteres, como los de Doña Lucha, pero de lana de cachemira a 299 euros; una bola de helado de sabores increíbles, de unos diez centímetros de diámetro y montada sobre merengue horneado, perfectamente redonda y cubierta de una especie de glaseado translúcido, por 45 euros;
en una vitrina de cortes finos de carne, alcanzo a
ver una pieza que parece un costillar, llamada salangus a 95 euros el kilo;
una botella de vino tinto PETRUS Imperiale, cosecha 1989 por
¡60,000 euros! (nueve veces lo que costó TODO nuestro viaje).
Por fin en el hotel... ha sido una jornada perfecta.
El almuerzo es en un pequeño restaurant con menú “fórmula”, que es un plato fuerte más una bebida por 10 euros (nada mal).
Bajamos rumbo al distrito XIV para entrar a las Catacumbas de Paris. Es un
recorrido por un mundo misterioso, son impresionantes y Jaime está emocionado
como un niño mientras bajamos muchos escalones tierra adentro. Le digo que ahí yacen los esqueletos de seis millones de personas, la atmosfera es fría y
lúgubre.
Seguimos la marcha al norte por Raspail y derecho por el Boulevard Montparnase. Una hora más tarde surge la Catedral de San Luis (tumba de Napoleón) en Les Invalides, caminando un bloque hacia la izquierda comienza el Campo Marte, al final nos espera la Torre Eiffel.
Seguimos la marcha al norte por Raspail y derecho por el Boulevard Montparnase. Una hora más tarde surge la Catedral de San Luis (tumba de Napoleón) en Les Invalides, caminando un bloque hacia la izquierda comienza el Campo Marte, al final nos espera la Torre Eiffel.
Entretenidos "escogemos" a los hombres más atractivos (de todos los colores y
sabores) mientras avanza lentamente la fila.
¡Listo! a las dos de
la tarde en el mirador se vive un momento mágico.
Jaime y yo estamos en PARIS, no hay duda.
La vista de la ciudad es increíble y de no ser por el mundo de personas que esperan para pasar al Champagne Bar, y porque únicamente están asignando mesas interiores (con vistas parciales), yo hubiera pagado los 55 euros que piden por dos copas de champaña rosada y quince gramos de caviar.
Descansamos
un momento en los jardines de Trocadero, me habría gustado recorrerlos con
tiempo, pero no se puede faltar al sauna
gay IDM, muy popular los fines de semana. Hoy hay poca gente pero muy
entusiasta y divertida.
Llegamos al hotel molidos.
La vista de la ciudad es increíble y de no ser por el mundo de personas que esperan para pasar al Champagne Bar, y porque únicamente están asignando mesas interiores (con vistas parciales), yo hubiera pagado los 55 euros que piden por dos copas de champaña rosada y quince gramos de caviar.
Llegamos al hotel molidos.
La mañana de hoy comienza con un paseo rápido a la Isla de la Cité y por no dejar, pasamos a
la Isla de San Luis, por suerte sale a nuestro encuentro un restaurancito donde ofrecen una
fórmula de dos rebanadas de tarta o quiché (uno salado y otro dulce) y un
vasito de cerveza o café, pedimos uno de carne con algo parecido a berenjenas,
uno de espinacas con queso de cabra, otro de chocolate con avellanas y un
último de frutas rojas, todos deliciosos y mejor aún, todo por 19 euros.
Al mediodía hay que llegar a la estación internacional de autobuses porque a las dos de la tarde sale el bus a Madrid, serán diez y siete horas de viaje.
No compré vuelos en avión pues por ser una fecha súper demandada, los vuelos estaban carísimos, aún aquellos en donde debes volar casi desnudo y el costo por cada maleta extra era de 110 euros adicionales.
Al mediodía hay que llegar a la estación internacional de autobuses porque a las dos de la tarde sale el bus a Madrid, serán diez y siete horas de viaje.
No compré vuelos en avión pues por ser una fecha súper demandada, los vuelos estaban carísimos, aún aquellos en donde debes volar casi desnudo y el costo por cada maleta extra era de 110 euros adicionales.
Es muy entretenido mirar a través de los ventanales del autobús los paisajes
de la provincia francesa hasta que anochece. A las dos de la madrugada pasamos
un control fronterizo y la entrada a España.
Al amanecer, Madrid comienza a iluminarse.
El hotel es una monada, limpio y en muy
buen estado, fue una excelente decisión.
Después de un buen baño, se compran víveres, agua y jugo en un supermercado a una calle.
Después de un buen baño, se compran víveres, agua y jugo en un supermercado a una calle.
Al mediodía, desde la Puerta del Sol atravesamos el centro hasta llegar al Museo del Prado. Será el único museo para visitar estos días, un poco porque no queda en ojos y cabeza más
espacio para otra obra de arte y otro tanto por razón de presupuesto, pues ya
hemos gastado casi 250 euros en museos, monumentos e iglesias.
Un espléndido día contemplando esas magníficas (y a veces monumentales) obras de arte de los pintores españoles, flamencos y de otras regiones.
Un espléndido día contemplando esas magníficas (y a veces monumentales) obras de arte de los pintores españoles, flamencos y de otras regiones.
Por la tarde caminamos hacia Chueca, la idea es entrar al Shower & Bar Madrid. Es una locura de hombres de todos los países que vienen a la MADO, se respira morbo y semen. ¡Muy intenso!
A las 10 de la noche cerca del hotel, aparece ante nosotros una cervecería que ofrece la promoción Jarramanía por 2 euros, que es una jarra de cerveza helada y un “montadito”, una especie de bocadillo. La maravilla es que hay ¡100 variedades! para escoger o combinar: jamón ibérico, chistorra, albóndigas, pollo, carne mechada, pescado, salchicha, tortilla española, huevo, quesos brie, de oveja o de cabra, etc. etc. muchas salsas y pesto.
Después de almorzar el destino será la Piscina del Lago. Estas fechas ha sido literalmente tomada por la comunidad
LGBT+, son las diez de la mañana y tardamos cincuenta minutos en poder entrar
pero vale la pena, todavía se puede apañar un lugarcito bajo un árbol, a
unos veinte metros de la alberca. Al mediodía el lugar es un mundo de personas que han llegado, estoy deslumbrado y Jaime aprovecha
cualquier pretexto para ir a nadar o a dar una vuelta. Hombres y mujeres miran
su cuerpo híper tatuado y fuerte, hay muchas miraditas y coqueteo de chicos de
todos los colores y edades. Incluso practica su inglés con alguien que lo
aborda. Pudimos pasar bebidas y sándwiches para comer. Es un día muy agitado y
popular, al atardecer ya es una romería con música que sale de muchas bocinas,
la gente baila, grita y fuma mariguana. Cuando oscurece, Jaime desaparece un
rato.
Antes de dormir, mientras bebemos algo,
preparo los últimos detalles del traje de fantasía que usará Jaime mañana, será
un Orco Arcoíris o mejor dicho: un Orco-iris.
Hago magia para que entre en la maleta el disfraz, el lunch y la bebida que llevaremos. La ruta es por la línea 10 del metro y un cambio en la línea 1 para llegar a Atocha.
Son las dos de la tarde y ya hay un mundo de gente y carrozas.
Aunque no ha comenzado el desfile,
el Paseo del Prado está ocupado por miles
de personas. Caminamos por ahí sin prisa, mirando, sintiendo el ambiente,
tomando fotos de/y con los chicos que nos gustan, y……… tomando vino.
Antes
de llegar a la Fuente de Neptuno en un parquecito, comienzo a arreglar a Jaime.
Cuando termino, la marcha ha comenzado, dejo que pasen las primeras carrozas
y en cuanto hay oportunidad entramos. Igual que en México, a mucha gente le gusta la
apariencia de Jaime y se toman fotos. Logro unas excelentes tomas en video y
fotos de él (…también de ambos) en las Cibeles y en la Puerta de Alcalá. Hay
tantas personas dentro del desfile y espectadores en las calles, que el recorrido por el Paseo de Recoletos hasta Colón dura horas.
El festejo es interminable, queremos ir como todo el mundo al barrio de Chueca pero yo estoy cansado y Jaime borracho. Se cambia de ropa y desea disfrutar un rato más del momento. Hay un dilema: o se aborda a las once de la noche el metro para alcanzar a llegar a nuestro hotel o nos unimos a la fiesta el resto de la noche hasta amanecer.
La opción es descansar, por hoy ha sido suficiente……… de hecho, ha sido suficiente para este viaje.
El festejo es interminable, queremos ir como todo el mundo al barrio de Chueca pero yo estoy cansado y Jaime borracho. Se cambia de ropa y desea disfrutar un rato más del momento. Hay un dilema: o se aborda a las once de la noche el metro para alcanzar a llegar a nuestro hotel o nos unimos a la fiesta el resto de la noche hasta amanecer.
La opción es descansar, por hoy ha sido suficiente……… de hecho, ha sido suficiente para este viaje.
Llegamos a las once de la mañana a la
Piscina del Lago, creo que Madrid tiene una resaca fatal y es posible entrar pronto, sin embargo en unas horas el lugar se encuentra lleno a tope. Siguen flotando vientos de deseo
y carne, aun se le puede exprimir al día un poco más de miradas, de besos,
de manoseos, de conquistas.
La tarde se complementa con un paseo por la Plaza la Villa cuya finalidad es ver las casas más antiguas de Madrid, una de ellas tiene más de ¡550 años! y también para comer algo en el Mercado de San Miguel y cumplir mi promesa de saborear un cucurucho con 60 gramos de original Jamón Pata Negra por 10 euros.
Marchamos
otro rato por Atocha hasta la puerta del Ángel Caído en el Parque de El Retiro, la idea es realizar una última ronda de cruising. Aunque ha oscurecido, queda algo de
tiempo antes de que lo cierren y es un frenesí de hombres que intentan ligar o
tener sexo al aire libre, sobre todo entre los árboles o laberintos sin
iluminación, aún hay muchos turistas de varios países, también vemos
hombres latinoamericanos y marroquíes (para los que no es posible pagar los
costosos saunas y bares de los blanquitos). Diversión con mucha adrenalina.
Regresamos
a Getafe antes de las once de la noche.
Por aquí y por allá todavía se pueden conocer algunos templos y parroquias, jardines, monumentos y edificios. Comemos en el Shi-Shang un riquísimo buffet de comida asiática por 9 euros cada uno, los platillos de “carne” vegana a base de tofu o seitán son sorprendentes.
Nos dirigimos al barrio de Chueca para ver a las 7:30 de la tarde un espectáculo de baile en el Instituto Cultural Flamenco que dura setenta minutos. Está lleno de pasión y es ideal para oír, mirar y sentir el corazón de España. Jaime y yo quedamos fascinados.
Ya con el equipaje en la espalda, sin prisa, contemplamos las vistas sentados en
bancas, jardines o desde varios ángulos de Las Cibeles para hacer tiempo y tomar a medianoche el Expreso203 al aeropuerto, nos sentimos seguros pues hay
muchas personas esperándolo (creo que regresan a sus lugares de origen, después
de vivir esa mega fiesta gay que es la MADO).
Documentamos las maletas y poco antes de las
seis de la mañana del martes despega nuestro vuelo.
Gracias amor por permitirme compartir contigo este sueño.
Un sueño donde ya no sé, si toda la narración que he hecho, sucedió, o solo era la pormenorizada (y obsesiva) planeación de un viaje que nunca fue.
Este sueño mágico, del que fui despertado brutalmente por la nueva y única realidad: la pandemia del COVID 19 a inicios del 2020. Al principio creí al igual que la totalidad de los habitantes del planeta, que sería cosa de unas semanas para que todo estuviera bajo control, pero no, vino el cierre de algunas regiones, después naciones y por último continentes completos.
Llegó a mi correo el aviso de la cancelación de los vuelos, luego la del crucero por el Nilo, y otra vez yo, igual que lo intentó el resto del mundo a través de portales de internet, quise gestionar la devolución de todos los cargos que ya me habían hecho por concepto de reservación de viajes, hoteles, museos o monumentos. La respuesta fue un desastre porque, o no podían o no querían devolver el dinero de manera inmediata. Algunos enviaron “cupones” en formato PDF, válidos para un incierto futuro sin COVID 19, y otros simplemente cerraron sus páginas, desaparecieron.
La primera víctima de esta plaga fue mi cuenta bancaria, se esfumaron más de 3000 euros.
Un sueño donde ya no sé, si toda la narración que he hecho, sucedió, o solo era la pormenorizada (y obsesiva) planeación de un viaje que nunca fue.
Este sueño mágico, del que fui despertado brutalmente por la nueva y única realidad: la pandemia del COVID 19 a inicios del 2020. Al principio creí al igual que la totalidad de los habitantes del planeta, que sería cosa de unas semanas para que todo estuviera bajo control, pero no, vino el cierre de algunas regiones, después naciones y por último continentes completos.
Llegó a mi correo el aviso de la cancelación de los vuelos, luego la del crucero por el Nilo, y otra vez yo, igual que lo intentó el resto del mundo a través de portales de internet, quise gestionar la devolución de todos los cargos que ya me habían hecho por concepto de reservación de viajes, hoteles, museos o monumentos. La respuesta fue un desastre porque, o no podían o no querían devolver el dinero de manera inmediata. Algunos enviaron “cupones” en formato PDF, válidos para un incierto futuro sin COVID 19, y otros simplemente cerraron sus páginas, desaparecieron.
La primera víctima de esta plaga fue mi cuenta bancaria, se esfumaron más de 3000 euros.
el VIAJE DE NUESTRAS VIDAS.































