2022 Omar
La vida se recuerda, no como ocurrió, sino como se relata…
Abad Gómez, El olvido que seremos
¿La sexualidad humana puede ser un pacto contractual? La hipocresía (explica Eslavok Žižek, a quien algunos de sus colegas han calificado como “el más peligroso de los filósofos actuales”), es la base de la civilización. ¿En qué sentido? En el sentido de que los rituales y las apariencias, las formalidades que nos separan de la obscena realidad, sí importan. E importan tanto (insiste Žižek), que si abandonamos las apariencias y enfrentamos la realidad bajo la ilusión de la autorrealización al estilo del "sé tú mismo", ésta suele ser bastante horrible... (¡Ouch! eso me dolió).
Sin embargo, la cuestión sigue estando en la aceptación y en la complicada negación de la infinidad de elementos fantasmáticos inconscientes, en la compleja danza de fantaseos subjetivos en los que cada uno de los individuos está implicado durante una relación sexual. Premisa que impacta de manera directa con una verdad incómoda: el sexo es atravesado por juegos de poder, obscenidades violentas y un largo etcétera, pero lo difícil es admitir que estos elementos le son inherentes.
Entonces, ¿existe algún espacio posible para la planificación “perfecta” de la sexualidad, como si se tratara de un simple contrato?........................ Contra el sexo contractual (describe Žižek), deben estar quienes se atrevan a enfrentar el hecho humano de que muchos de los elementos de lo que se considera “brutalidad”, más que demonizarse deben ser analizados. El riesgo de no hacerlo es que la sexualidad purificada de violencia y juegos de poder podría acabar desexualizándose perfectamente…
Recuerdo este fragmento de mi última lectura mientras estoy esperando a que las pupilas de mis ojos se dilaten y pueda así comenzar mi pesquisa por los largos o laterales pasillos penumbrosos de este lugar de encuentros llamado cine Río.
A este sitio suele asomarse el hermano mellizo de Sexo, no el joven y bonito, el creador de los neologismos hasta hace poco inexistentes: WEIRD, woke, tokenismo, manosfera, quien además domina las coreografías de Taylor Swift o vive en islas urbanas y culturales de relativa tolerancia. No, aquí llega el otro Sexo, más parecido a sus parientes de África, China, Rusia, India, a los de culto fundamentalista u ortodoxo, apestosos unos a violencia y oscurantismo, y otros como el Sexo que hoy vino, huele igual que el cine, a “viejo”… en muchas acepciones; a muros desgastados, a películas porno con formato y guion fosilizados, a última parada, a deslavadas y agonizantes ansias por neutralizar el conteo regresivo para el final de la historia de los muchos hombres mayores que lo frecuentan. La realidad terminó por convencer a un sector de ellos, de que nunca llegaría el premio por el que apostaron en favor de la “normalidad” cuando negaron o pretendieron engañar a su naturaleza. Les he escuchado aclarar que son casados, tienen esposa, hijos y nietos que los hacen felices, pero que no se compara con lo intensamente vivos que les hace sentir el abrazo, el aliento o la verga de otro “cabrón” en su boca o culo, o al revés, ser felados de una manera en que no lo fueron nunca durante su ficción social. A uno de ellos le pedí su número telefónico pues tenía un torso hecho a la medida de mis exigencias bucales, me dejó bien claro que no deseaba ser hostigado pues era padre de familia, acordamos dos visitas a un yacusi privado, lo gocé, obtuve mis preciados orgasmos y archivos (expediente XXX “juan bolas”) y lo olvidé, él no, ya que meses después sigue enviando mensajes de watts preguntando y auto respondiéndose —“Qué hay amigo, ¿hoy sí?” —y ante mi silencio concluye —“está bien, otro día”.
El catálogo de raídos galanes incluye también, tipos agrestes y con el ceño de enfado ya crónico, que una hora antes muy bien podrían haber portado un filoso cuchillo para descuartizar piezas de res o cerdo en alguna central de abastos, o un overol lleno de grasa automotriz o pintura para casas, luciendo no obstante aquí, corsés que los acinturan y levantan las chichis, lencería de encaje o medias caladas que antes de dejar el lugar devolverán a su mochilita barata estampada con el escudo de su equipo de futbol predilecto. Ofertan coquetos su carne a veces adiposa a veces magra, y no se dude… en algún momento su llamado siempre tiene respuesta.
Pocos y muy entusiastas, llegan jóvenes con un genuino gusto por quien les duplica o triplica la edad, para ser adorados por estos sustitutos de papá. No lo puedo confirmar, pero un amigo psicoanalista dice que una buena parte de los HSH (término utilizado por especialistas en sexología, que hace alusión a Hombres que tienen Sexo con otros Hombres y que no necesariamente se identifican a sí mismos como gays u otra categoría del colectivo LGBT+), al ser hijos de madres solteras, su bagaje psíquico carece de la experiencia físico/emocional con su padre, o sea con un hombre, o sea que traen atorada una asignatura que completaría su esquema afectivo, y una forma de compensarlo y obtenerlo sería a través del contacto sexual. Puede que así funcione, o no. Para efectos prácticos no tengo ninguna objeción en adoptar a un “chiquito” o ser adoptado por “papi” durante los instantes en que me amamanto de sus apéndices, así se encuentren en el pecho o la zona púbica.
Y para sorpresa y deleite de sexófilos gourmet de mi clase, excepcionalmente llegan sobrevivientes de antiguos títulos de carnal abolengo, otorgados otrora dentro de las tribus del submundo del erotismo.
El bello torso de Omar había sido cruzado hasta donde recuerdo, con una banda que lo proclamaba Mr. Leather, poco después con otra en la que se leía Mr. Fister Fuck, y una más en otro certamen de Mr. Fetish. Cuando lo conocí, quienes se dirigían a él lo hacían llamándole Master o Amo. En las reuniones o antros donde lo llegué a encontrar, apenas si podía yo darle algunas lamidas, siempre estaba asediado por hombres hermosos. Hace una década visité el Chikero y Omar también. Por primera vez me deleité a tope con su cuerpo; una rosa magnífica, grandes pezones perforados, múltiples argollas le horadaban el perineo y el escroto testicular al que abrazaba una pesada estructura de acero. Sin importar lo dura que él pudiera tener la verga, no conseguía erguirla hacia el frente debido al peso de un prodigioso Prince Albert (piercing que atraviesa la cabeza del pene entrando por el uréter y sale por el frenillo) tan ancho que debió hacerse una uretrotomía en la punta del glande para que pudiera entrar la pieza. Intercambiamos números de teléfono pero nunca lo llamé, de verdad me intimidaba ese hombre.
Y hoy Omar está aquí con sus 55 años a cuestas, en el cine Río. Por lo oscuro de la atmósfera no lo reconocí, mas solo ha bastado una furtiva exploración adentro de su camisa y palpar los acerados huevos que trae por fuera del pantalón para saber que es él. Mi deseo y ansiedad al tocarlo, es tanta que aun sabiendo de mi recién adquirida incapacidad para lograr una erección y su correspondiente eyaculación, acaricio de forma casi intuitiva mi verga… no con el vigoroso jaloneo de meses atrás; la tomo con los dedos desde su base (donde se une a los testículos) y en lugar de estirar mi pene, lo empujo una y otra vez hacia adentro del pubis con suavidad. Pasan unos segundos y un agradable aunque modesto cosquilleo nace de ahí y recorre en oleadas todo mi cuerpo………...……. ¡Wooooow! ¡Creo que he tenido un orgasmo seco! ¿u orgasmo eco? Es apenas el murmullo de aquellos convulsos y agónicos, idénticos a ese último orgasmo que cosechamos juntos Jaime y yo la noche anterior a mi cirugía, en la que estoico y del todo consciente, hice el canje del pincel con el que pinté con semen todas las estampas de mi vida, a cambio de que los médicos erradicaran el cáncer en mí.
No importa cuantos años haya alargado mi ciclo sexual, ni desde cuantos ángulos lo experimenté… solo será una infinitesimal parte del todo que es la experiencia sexual humana.
No pretendo dar una receta del modo en que debe vivirse, y mucho menos invitaría a nadie a intentar emularme, nada más puedo decir que al menos en mi caso, la vida real no sucedió como "debería"… únicamente sucedió.
Digo… no estuvo nada mal para haber sido una persona que no trascenderá históricamente, lo que tampoco sería condenable. Lo ha logrado apenas el 0.00002% de la humanidad.
No importa cuantos años haya alargado mi ciclo sexual, ni desde cuantos ángulos lo experimenté… solo será una infinitesimal parte del todo que es la experiencia sexual humana.
No pretendo dar una receta del modo en que debe vivirse, y mucho menos invitaría a nadie a intentar emularme, nada más puedo decir que al menos en mi caso, la vida real no sucedió como "debería"… únicamente sucedió.
Digo… no estuvo nada mal para haber sido una persona que no trascenderá históricamente, lo que tampoco sería condenable. Lo ha logrado apenas el 0.00002% de la humanidad.
Basado en un hipotético (y arbitrario) cálculo, tomo como referencia para medir la contribución de una persona a la historia global de nuestra especie, los logros equiparables al del sexteto de nobeles premiados, obtenidos a título personal o también en equipo año con año, por ejemplo: Wilhelm Röntgen (rayosX), Marie Curie (estudios sobre la radiactividad), Tu Youyou (terapia contra la malaria), Gabriel García Márquez (literatura), Stanley Whittingham (baterías de litio), Nelson Mandela (fin del Apartheid), o a otros estudiosos y genios de las artes, cuya aportación superó las fronteras geográficas y temporales para convertirse en patrimonio HUMANO.
Tomando a 10 de estos cerebros cada año, por los 2000 siglos de humanidad (no se entregaban premios Nobel en el paleolítico, ¿pero que tal se honraría a quien logró domesticar al fuego? ¿al creador del primer alfabeto? ¿al que capitalizó en su beneficio el concepto de Dios?) y dividiendo la cifra entre los 100,000,000,000 de seres humanos que varios “expertos” calculan han pisado esta tierra, me dio ese porcentaje.
Sin embargo eso no impide que mi alma acumule grano a grano, pizcas de melancolía e incertidumbre. Mucho de lo que dio dirección a mi vida ya no existe, la brújula era mi verga, que ahora nada más apunta hacia la tierra.
Tomando a 10 de estos cerebros cada año, por los 2000 siglos de humanidad (no se entregaban premios Nobel en el paleolítico, ¿pero que tal se honraría a quien logró domesticar al fuego? ¿al creador del primer alfabeto? ¿al que capitalizó en su beneficio el concepto de Dios?) y dividiendo la cifra entre los 100,000,000,000 de seres humanos que varios “expertos” calculan han pisado esta tierra, me dio ese porcentaje.
No encuentro una manera ideal de cerrar esto. Creo que es la oportunidad de oro para piratearme el alucinante soliloquio final de Roy, el líder de los perfectos replicantes asesinos Nexus 6 de la película Bladerunner, cuando en la antesala de su muerte nos compartió lo que ahora yo parafraseo:
He hecho cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar…
Combates de dudas en llamas sobre el hombro de Dios…
He visto el borroso resplandor de Andrómeda en la oscuridad desgarrada por mi telescopio…
Crucé como Tannhäuser la puerta de entrada al reino de Venus...
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia…
Llegó la hora...... de terminar.
He hecho cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar…
Combates de dudas en llamas sobre el hombro de Dios…
He visto el borroso resplandor de Andrómeda en la oscuridad desgarrada por mi telescopio…
Crucé como Tannhäuser la puerta de entrada al reino de Venus...
Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia…
Llegó la hora...... de terminar.





