1994 Roberto
Una tarde mientras bebíamos cerveza, el hermano militar de Jaime (mi pareja) contó sobre el entrenamiento que recibió como parte de uno de los muchos grupos estratégicos de asalto que el Ejército Mexicano envía a Guatemala, nación que ganó “prestigio internacional" por la formación de los mortíferos escuadrones que asolaron a su propia población durante los gorilatos que gobernaron hasta finales del siglo XX.
Aparte del obvio y salvaje entrenamiento físico que recibían, narró que al inicio del ciclo le entregaban a cada pelotón (de unos veinte hombres en promedio) un cachorrito de perro para que lo cuidaran y educaran entre todos a lo largo de los cuatro meses que duraba el curso. Lo que no sabían es que el día de la graduación tenían que matar al perro, descuartizarlo y comérselo. No tengo idea si esto tuvo repercusiones psicológicas sobre mi cuñado; le gusta beber alcohol, enredarse con todas las mujeres que le sea posible, es bravucón pero sabe controlarse para evitar arrestos o sanciones y es igual de macho que cualquier otro hombre……… que no haya comido perro vivo, fuera de eso, nada extraordinario.
Aparte del obvio y salvaje entrenamiento físico que recibían, narró que al inicio del ciclo le entregaban a cada pelotón (de unos veinte hombres en promedio) un cachorrito de perro para que lo cuidaran y educaran entre todos a lo largo de los cuatro meses que duraba el curso. Lo que no sabían es que el día de la graduación tenían que matar al perro, descuartizarlo y comérselo. No tengo idea si esto tuvo repercusiones psicológicas sobre mi cuñado; le gusta beber alcohol, enredarse con todas las mujeres que le sea posible, es bravucón pero sabe controlarse para evitar arrestos o sanciones y es igual de macho que cualquier otro hombre……… que no haya comido perro vivo, fuera de eso, nada extraordinario.
Con Roberto no pasó lo mismo. La primera vez que lo vi ligamos en los baños Mina, recién egresaba de la Escuela Médico Militar con grado de capitán, era alto, blanco, atlético, de voz tipluda pero retadora y con un porte de abanderado nacional. Durante muchos años nos topábamos en diversos lugares de encuentro y me compartía sus hermosas y demandantes nalgas. Lo perdí de vista unos años y hace poco lo reencontré en los baños San Ciprián, con cincuenta años a cuestas y excelente figura; sin embargo, al mirarlo con detalle mientras se enjabonaba bajo la regadera, noté una aparatosa cicatriz con manchas color marrón a lo largo de su chamorro hasta el tobillo. Pregunté qué le había pasado y durante muchos minutos me habló de las causas que lo llevaron a sufrir un ataque sobre su sistema circulatorio.
Los primeros años de servicio los ejerció siendo médico general y luego como coordinador en diversas campañas de salud, prevención y vacunación encabezadas por el ejército a lo largo de todo el país. Hizo una especialidad en acupuntura dirigida principalmente a tratar fuertes dolores neurológicos y pasó una cómoda década atendiendo pacientes en su consultorio del Hospital Militar General.
Los primeros años de servicio los ejerció siendo médico general y luego como coordinador en diversas campañas de salud, prevención y vacunación encabezadas por el ejército a lo largo de todo el país. Hizo una especialidad en acupuntura dirigida principalmente a tratar fuertes dolores neurológicos y pasó una cómoda década atendiendo pacientes en su consultorio del Hospital Militar General.
Esta experiencia con la aflicción física lo llevó a desear profundizar en las dolencias psicológicas e iniciar una nueva maestría a pesar de que tenía los suficientes años de servicio para pedir su jubilación. Si todo salía bien no tendría que retirarse y ganaría de paso uno o dos grados más dentro del escalafón jerárquico. Nunca imaginó que esa decisión redireccionaría para siempre el rumbo de su vida.
Faltaban unos meses para terminar la especialidad cuando mandos superiores determinaron que la culminación de sus estudios podría esperar un tiempo, no así la puesta en práctica de sus nuevas habilidades dentro de la feroz lucha que se estaba (y sigue) librando en la guerra contra los cada vez más poderosos cárteles del narcotráfico que infectaron igual que virus, el territorio nacional.
Debía dar apoyo a los batallones de soldados que, aunque ya estaban inmunizados contra la muerte resultante de sus combates con los delincuentes, nada los había preparado para mirar de frente los ataques que los capos dirigían contra la población civil “soplona” o no cooperativa. Decía Roberto haber visto entre muchos más horrores, barriles llenos de ácido donde se disolvían los cuerpos de ¡niños!, y a él le tocaba hablar como portavoz del Estado Mexicano, por una parte, con los pobladores de esas comunidades mutiladas y, por otra, con las viudas o madres de los soldados caídos. En ambos casos siempre le fue escupida la cara, fue maldecido y despreciado. En uno, en cinco, en cuarenta pueblos, se convirtió en la diana del dolor y frustración de sus deudos. A la ingesta de antidepresivos se sumó una cada vez más sangrante y ulcerosa colitis que desembocó en trombosis venosa profunda.
Una jornada “normal” de trabajo, fue interrumpida por un agudo dolor en la ingle y en pocos segundos perdió el conocimiento. Despertó varios días después en la Ciudad de México con la buena noticia de que, si le “echaba ganas” no perdería la mitad de su necrosada pierna. Lo malo es que ya no podría regresar a su plácido y citadino consultorio. Lo ideal era tramitar su retiro, aunque como NO terminó su maestría se iría con la misma categoría que tenía cuatro años atrás cuando pudo hacerlo y su cerebro no se había licuado aún.
Después de la pandemia de covid19, no solo en México sino en todo el mundo, las posibilidades e incentivos anímicos para viajar fuera del país se han reducido drásticamente y el turismo se ha volcado hacia el interior de las propias naciones. México es un sitio prodigioso en biodiversidad y ecosistemas; tenemos mar, montañas, desiertos y lugares nombrados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el problema es que también, cada vez es más común enterarse de que el control social en esos mismos ecosistemas está siendo tomado por el crimen organizado.
Por favor, por favor, ruego para no llegar un día a la taquilla de entrada de mis baños San Ciprián y toparme con que, aparte de comprar mi boleto, deba pagar adicionalmente “derechos depiso...pito”.
Por favor, por favor, ruego para no llegar un día a la taquilla de entrada de mis baños San Ciprián y toparme con que, aparte de comprar mi boleto, deba pagar adicionalmente “derechos de

