jueves, 5 de octubre de 2023

Antología de Pitos y Leyendas



   Siempre escuché decir por aquí y por allá que cada cabeza es un mundo. Sin duda, es un lugar común que, como muchas otras frases, pretende dar una enseñanza y generalmente es olvidado una vez que se ha pronunciado.

   Mi cabeza (igual que la de todos) a lo largo de décadas, ha sido depositaria de una infinidad, un MUNDO de recuerdos cuyo contenido ha adquirido mayor o menor peso con base en su significado emocional, práctico o circunstancial, y todos ellos son materia fundamental de la estructura que sostiene mi humanidad. Sin embargo, ahora, con el paso de los años, cualquier pretexto: una canción, una foto, un aroma, un sabor o cualquier acción ordinaria, me remite a remembranzas cargadas con sentimientos de todo tipo.
   Un rasgo de personalidad que tengo desde la niñez, es el hábito de ordenar, clasificar y registrar los componentes físicos o abstractos que acompañan mi día a día: los elementos decorativos de mi casa, la ropa en el clóset, las carpetas de archivos en mi computadora o el registro de ingresos y egresos que he llevado por décadas, entre muchas otras cosas.
   En esa misma lógica, fui anotando (con el ánimo de maximizar el uso de mi agenda personal) el nombre de muchas de las personas con las que he mantenido relaciones sexuales a lo largo de mi vida. Luego, hace años, también me di a la tarea de unificar en un solo listado esos nombres, enriqueciéndolo con otros más, asentados en mi memoria. El resultado fue una especie de directorio masculino al que llamé Los Nombres de mis Hombres. 
   Lejos de tratarse de un sórdido inventario de sujetos con los que pasé minutos, días o años, es, como su título dice, un grupo de personas con Nombre, o sea mundos, que he tenido la oportunidad de visitar, a veces de manera detallada, otras superficialmente. Mundos mágicos, desolados, sensuales o aterradores y que deseo presentar en un conjunto, en una gran constelación.
   Tampoco voy a salir ahora con que conozco la vida y obra de la totalidad de mis acostones. Pero durante toda mi existencia (primero con ilusiones y luego con carne y hueso), la sustancia que ha determinado mi paso por este mundo son los Hombres. ¡Ya!… lo dije.
   Tener sexo con otro hombre nunca (o casi nunca) significó un acto separado del contexto, de todas las demás partes que me acompañan, de lo que siento, pienso y hago. Por eso, en las narraciones sobre ellos, se mezclan elementos de carácter abiertamente sexual con los acontecimientos que yo vivía simultáneamente.
   Algunos nombres detonan momentos complejos y trascendentales en mi vida, otros definen etapas evolutivas del ejercicio de mi ser sexual y emocional, algunos sirven de mero pretexto para recordar y reír, y muchos más solo tienen el mérito de que sus dueños estuvieron en mi cama, o yo en la suya.
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   Planteado ya en los principios que rigen el afán de plasmar por escrito mis vivencias o REDIME, deseo llevar hasta el límite el ejercicio de la honestidad, que deberá ser el alma de todo el proyecto.
   Esta no es la narración de lo que me hubiera gustado que fuera mi vida, o de lo que quiero hacerle creer a otros que fue mi vida. Es la historia de mi vida.
   No creo ganar simpatías entre aquellos que pudieran leerme. Ese efecto no lo causa la realidad. He transgredido muchos límites y tarde o temprano, alguien se dará por ofendido.
   Para ficciones, hay miles en las redes sociales.

   Debo aclarar que he roto cualquier negociación con los requerimientos literarios formales (no tanto por gusto como por ignorancia). Mi “estilo” es raro, saturado de adjetivos, metáforas o pseudo metáforas, paréntesis (por ejemplo, este) y entrecomillados constantes. A veces raya en lo bizarro. Pero juro, que la forma en que escribo, es lo más cercano a la forma en que nacen las ideas en mi cabeza. 
   Aprovecharé el listado de Los Nombres de mis Hombres, para que haga la función de índice alfabético, aunque la verdadera estructura de esta antología de relatos cortos sigue un orden cronológico.

                                                                                                         2020, año de la Pandemia.